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El Eclesiástico, también conocido como Sabiduría de Jesús Ben Sirá o simplemente Sirácida, es un libro deuterocanónico aceptado en la Biblia Etíope, Católica y Ortodoxa Oriental. Es considerado apócrifo en el protestantismo. El autor es Jesús Ben Sirá, escrito originalmente en hebreo alrededor del 180-175 a.C. y traducido al griego por su nieto aproximadamente en el 132 a.C.

Eclesiástico

Capítulo 11

1

La sabiduría del humilde levantará su cabeza y le hará sentar entre los grandes.

2

No alabes al hombre por su belleza ni aborrezcas al hombre por su apariencia.

3

Pequeña es la abeja entre las aves, pero su fruto es el más dulce.

4

No te jactes de tus vestidos, ni te ensalces el día de tu honor; porque admirables son las obras del Altísimo, y ocultas a los hombres son sus obras.

5

Muchos tiranos han tenido que sentarse en el suelo, y uno, de quien no se pensaba, ha ceñido la diadema.

6

Muchos poderosos han sido oprobiosamente humillados, y hombres gloriosos han caído en manos de otros.

7

Antes de informarte, no critiques; examina primero, y después reprende.

8

No contestes antes de oír, ni interrumpas a nadie en medio de la conversación.

9

No disputes por cosa que no te importa, ni en el juicio de los pecadores te sientes.

10

Hijo mío, no te mezcles en muchos negocios, que si te multiplicas en ellos, no quedarás impune; y si los persigues, no los alcanzarás, y si huyes, no te escaparás.

11

Hay quien trabaja y se afana y se da prisa, y es tanto más pobre.

12

Otro, por el contrario, es lento y necesita ayuda, es pobre en recursos y rico en pobreza; mas el ojo del Señor le miró con agrado, le levantó de su bajeza,

13

y alzó su cabeza, de modo que muchos se maravillaron.

14

El bien y el mal, la vida y la muerte, la pobreza y la riqueza vienen del Señor.

15

La sabiduría, la ciencia y la inteligencia de la ley proceden del Señor; el amor y los caminos de las buenas obras vienen de él.

16

El error y las tinieblas están hechos para los pecadores; y los malos empeoran con la edad.

17

El don del Señor permanece para los justos, y su benevolencia conduce a la prosperidad perpetua.

18

Hay quien se enriquece a fuerza de precaverse y de economizar, y ésta es la parte de su salario:

19

cuando dice: «He encontrado el descanso y ahora comeré a placer de mis bienes», no sabe cuándo llegará su fin, y habrá de dejarlo todo para otros y morir.

20

Afírmate en tu alianza, sé constante en ella y envejece en tu trabajo.

21

No te maravilles de las obras del pecador, confía en el Señor y persevera en tu trabajo, porque es cosa fácil a los ojos del Señor, de repente, enriquecer al pobre.

22

La bendición de Dios es la recompensa del justo, y en la hora oportuna su esperanza da fruto.

23

No digas: «¿Qué necesito?, ¿qué bienes me esperan de aquí en adelante?»

24

No digas: «Tengo bastante, ¿qué mal me puede venir de ahora en adelante?»

25

En el día del bienestar no te olvides del mal, y en el día del mal no te olvides del bien; porque es cosa fácil delante de Dios, en el día de la muerte, pagar a cada uno según sus caminos.

26

La aflicción de una hora hace olvidar el placer, y al final del hombre se descubren sus obras.

27

Nadie llames dichoso antes de su muerte; porque por sus hijos es conocido el hombre.

28

No lleves a cualquiera a tu casa, que son muchos los engaños del astuto.

29

Como perdiz enjaulada está el corazón del soberbio, y como espía acecha tu caída.

30

Acechando convierte el bien en mal, y aun a las cosas loables pondrá tacha.

31

De una chispa de fuego se enciende un montón de brasas, y el hombre pecador acecha la sangre.

32

Guárdate del malhechor, porque trama la maldad; no sea que te infame para siempre.

33

Si recibes en casa a un extraño, te perturbará y te desposeerá de tu propiedad.

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