El Eclesiástico, también conocido como Sabiduría de Jesús Ben Sirá o simplemente Sirácida, es un libro deuterocanónico aceptado en la Biblia Etíope, Católica y Ortodoxa Oriental. Es considerado apócrifo en el protestantismo. El autor es Jesús Ben Sirá, escrito originalmente en hebreo alrededor del 180-175 a.C. y traducido al griego por su nieto aproximadamente en el 132 a.C.
Eclesiástico
Capítulo 14
¡Dichoso el hombre que no peca con su boca ni le punza remordimiento por el pecado!
¡Dichoso aquel a quien no condena su conciencia y de su esperanza no ha decaído!
Para el mezquino no son las riquezas, ¿y para el envidioso para qué el dinero?
El que atesora defraudándose a sí mismo, para otros atesora, y de sus bienes disfrutarán extraños.
El que es malo para consigo, ¿para quién será bueno? No disfrutará de sus bienes.
No hay más malvado que el que se envidia a sí mismo; y ésta es la paga de su maldad.
Y si hace el bien, es sin querer, y al fin viene a descubrir su malicia.
Malvado es el de ojo avaro, vuelve la cara y desprecia a los hombres.
El ojo del avaro no se sacia con su porción, y la injusticia del malvado seca su alma.
El ojo malvado envidia el pan y es mezquino en su mesa.
Hijo mío, si puedes, hazte bien a ti mismo, y ofrece a Dios ofrendas dignas.
No olvides que la muerte no tarda, y que no te ha sido revelado el decreto del sepulcro.
Antes de morir, haz bien a tu amigo, y según tus fuerzas, dale.
No te prives del día feliz, ni dejes pasar la parte de un buen deseo.
¿No habrás de dejar a otro tus fatigas y tus trabajos para que se divida tu hacienda?
Da y recibe, y regálate a ti mismo, porque no hay en el abismo placer que buscar.
Toda carne envejece como vestido, porque es ley perpetua: «Tienes que morir».
Como de hojas verdes en frondoso árbol, que unas caen y otras brotan, así la generación de la carne y de la sangre: una muere y otra nace.
Toda obra perecedera fenecerá, y su autor se irá con ella.
¡Dichoso el hombre que medita en la sabiduría y razona con inteligencia,
el que con su corazón reflexiona en sus caminos y penetra sus secretos!
Sal en su seguimiento como quien rastrea, y acecha en sus senderos.
El que mira por sus ventanas, escucha también en sus puertas.
El que acampa cerca de su casa, fijará su estaca en sus paredes.
Plantará su tienda a su lado, y habitará en albergue de bienes.
Pondrá sus hijos bajo su amparo, y bajo sus ramas acampará.
A su sombra será preservado del calor, y en su gloria reposará.