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El Eclesiástico, también conocido como Sabiduría de Jesús Ben Sirá o simplemente Sirácida, es un libro deuterocanónico aceptado en la Biblia Etíope, Católica y Ortodoxa Oriental. Es considerado apócrifo en el protestantismo. El autor es Jesús Ben Sirá, escrito originalmente en hebreo alrededor del 180-175 a.C. y traducido al griego por su nieto aproximadamente en el 132 a.C.

Eclesiástico

Capítulo 21

1

Hijo mío, ¿pecaste? No lo hagas más, y de tus pecados pasados pide perdón.

2

Huye del pecado como de la serpiente, que si te acercas, te morderá; sus dientes son dientes de león, matan las almas de los hombres.

3

Toda iniquidad es como espada de dos filos; su herida es incurable.

4

Aterrar y envilecer es perder la hacienda; así la casa del soberbio será asolada.

5

La oración del pobre llega a los oídos de Dios, y su juicio se apresura.

6

El que aborrece la reprensión, sigue las huellas del pecador; el que teme al Señor, de corazón se arrepiente.

7

De lejos es conocido el hombre poderoso en la lengua; el sensato, cuando resbala, lo conoce.

8

El que edifica su casa con dinero ajeno, es como quien amontona piedras para su sepultura.

9

La asamblea de los impíos es estopa amontonada, y su fin es llama abrasadora.

10

El camino de los pecadores está allanado con piedras, mas al fin de él está el abismo tenebroso.

11

El que guarda la ley del Señor, se enseñorea de sus pensamientos, y la perfección del temor del Señor es la sabiduría.

12

El que no es diestro no aprenderá, y hay habilidad que amarga.

12

El que no es diestro no aprenderá, y hay habilidad que amarga.

13

La ciencia del sabio como inundación crecerá, y su consejo es fuente de vida.

14

Las entrañas del necio son como vasija rota, no retendrá ciencia alguna.

15

Si el hombre docto oye una palabra sabia, la alaba y añade otra; el disoluto la oye, le disgusta y la echa a sus espaldas.

16

La conversación del necio es como un saco a cuestas, pero la palabra del sabio es cosa exquisita.

17

En la boca del sensato se busca la sentencia, y en la asamblea se meditan sus palabras.

18

Como casa en ruinas, así es la sabiduría para el necio; la ciencia del insensato son palabras inconexas.

19

Para el necio, la instrucción es como grilletes en los pies, como esposas en la mano derecha.

20

El necio alza la voz para reír; pero el hombre avisado apenas sonríe.

21

Para el hombre prudente, la instrucción es como joya de oro, como brazalete en el brazo derecho.

22

El pie del necio entra de rondón en la casa del vecino; pero el hombre experto respeta su presencia.

23

El necio por la ventana mira dentro de la casa; el hombre bien educado se queda fuera.

24

Es grosería escuchar a escondidas; y el hombre sensato no se rebaja a eso.

25

Los labios de los habladores cuentan cosas ajenas, pero las palabras de los prudentes son medidas.

26

En la boca del necio está su corazón, pero en el corazón del sabio está su boca.

27

Cuando el impío maldice a Satanás, a sí mismo se maldice.

28

El murmurador mancha su propia alma, y es aborrecido por todos.

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