El Eclesiástico, también conocido como Sabiduría de Jesús Ben Sirá o simplemente Sirácida, es un libro deuterocanónico aceptado en la Biblia Etíope, Católica y Ortodoxa Oriental. Es considerado apócrifo en el protestantismo. El autor es Jesús Ben Sirá, escrito originalmente en hebreo alrededor del 180-175 a.C. y traducido al griego por su nieto aproximadamente en el 132 a.C.
Eclesiástico
Capítulo 22
El perezoso es comparado a la piedra inmunda, todo el mundo silba su afrenta.
El perezoso es comparado al estiércol, cualquiera que lo coja se sacudirá la mano.
Afrenta de su padre es haber engendrado un hijo indisciplinado; y tener una hija es tener un tesoro perdido.
La hija prudente será la herencia de su marido, y la desvergonzada, afrenta de su padre.
La mujer descarada afrenta a su padre y a su marido, y de ambos será despreciada.
Conversación inoportuna es como música en el luto; pero los azotes y el castigo son siempre sabiduría.
El que adoctrina a un necio es como quien pega un tiesto, como quien despierta a uno del sueño profundo.
El que habla a un necio, habla a un dormido; al final dirá: «¿Qué pasa?»
Llora por el muerto, porque ha perdido la luz; llora por el necio, porque ha perdido el seso; llora con moderación por el muerto, porque ha hallado el descanso; mas la vida del necio es peor que la muerte.
El duelo por el muerto dura siete días, por el necio y el impío, todos los días de su vida.
No multipliques las palabras con el necio, ni te acerques al falto de entendimiento; guárdate de él para tener tranquilidad y no ser manchado con su locura; apártate de él y hallarás descanso, y no te fatigarás con su insensatez.
¿Qué es más pesado que el plomo? ¿Y qué tiene de nombre sino «necio»?
Más fácil es sobrellevar la arena, la sal y una masa de hierro que al hombre insensato.
El armazón de madera encajada en un edificio no se desune con un sacudimiento; así el corazón consolidado por la reflexión, nunca vacila.
El corazón apoyado en la inteligencia de un consejo es como el revoque de yeso en una pared lisa.
Las estacas puestas en lo alto, al viento no resisten; así el corazón pusilánime, con necio pensamiento, a todo temor cede.
El que hiere el ojo, hace saltar lágrimas; el que hiere el corazón, descubre el afecto.
El que tira una piedra a los pájaros, los ahuyenta; el que afrenta a su amigo, rompe la amistad.
Si has desenvainado la espada contra tu amigo, no desesperes; cabe la vuelta atrás.
Si has abierto la boca contra tu amigo, no temas; hay reconciliación, salvo si fue afrenta, orgullo, revelación de secretos o golpe traicionero; ante estas cosas, todo amigo huye.
Conserva la fidelidad a tu prójimo en su pobreza, para que en su prosperidad te sacies. En el tiempo de la tribulación persevera con él, para tener parte en su herencia.
Vaho y humo de horno precede al fuego; así la injuria a la sangre.
No me avergonzaré de proteger a un amigo, ni de esconderme de él.
Si por él recibo algún daño, todo el que lo oiga se guardará de él.
¿Quién pondrá una guardia a mi boca, y un sello prudente a mis labios, para no caer por ellos y mi lengua no me pierda?