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El Eclesiástico, también conocido como Sabiduría de Jesús Ben Sirá o simplemente Sirácida, es un libro deuterocanónico aceptado en la Biblia Etíope, Católica y Ortodoxa Oriental. Es considerado apócrifo en el protestantismo. El autor es Jesús Ben Sirá, escrito originalmente en hebreo alrededor del 180-175 a.C. y traducido al griego por su nieto aproximadamente en el 132 a.C.

Eclesiástico

Capítulo 24

1

La sabiduría se alaba a sí misma, y en medio de su pueblo se gloría.

2

En la asamblea del Altísimo abre su boca, y delante de sus ejércitos se gloría:

3

«Yo salí de la boca del Altísimo, y cubrí la tierra como niebla.

4

Yo habité en las alturas, y mi trono está en la columna de nube.

5

Yo sola he rodeado la bóveda del cielo, y he penetrado en el fondo de los abismos.

6

Sobre las olas del mar y sobre toda la tierra, y sobre todo pueblo y nación he dominado.

7

Entre todos ellos busqué un lugar de reposo, y en cuya heredad establecer mi morada.

8

Entonces el Creador del universo me dio una orden, y el que me creó fijó mi morada, y me dijo: "Aposéntate en Jacob, y en Israel recibe tu heredad."

9

Antes de los siglos, desde el principio, me creó, y nunca jamás dejaré de existir.

10

En la morada santa ejercí mi ministerio delante de él, y así fui establecida en Sión.

11

En la ciudad amada me hizo descansar, y en Jerusalén reside mi poder.

12

Eché raíces en un pueblo glorioso, en la porción del Señor, en su heredad.

13

Fui ensalzada como cedro en el Líbano, y como ciprés en los montes de Hermón.

14

Fui ensalzada como palmera en Engadí, como las plantas de rosas en Jericó, como olivo hermoso en el campo, y como plátano crecí junto al agua.

15

Como cinamomo y áspalato di olor suave, y como mirra escogida esparcí buen perfume; como gálbano, ónice, estacte y como el humo del incienso en el tabernáculo.

16

Como el terebinto extendí mis ramas, y mis ramas son ramas de gloria y de gracia.

17

Como la vid eché agradables sarmientos, y mis flores son frutos de gloria y abundancia.

18

Yo soy la madre del amor hermoso, del temor, de la ciencia y de la santa esperanza; para todos mis hijos, en mi eternidad, soy dada.

19

«Acercaos a mí, los que me deseáis, y saciaos de mis frutos.

20

Que mi recuerdo es más dulce que la miel, y mi heredad más que el panal de miel.

21

Los que me coman aún tendrán hambre, los que me beban aún tendrán sed.

22

El que me obedece no será confundido, y los que obran conmigo no pecarán.»

23

Todo esto es el libro de la alianza del Dios Altísimo, la ley que nos prescribió Moisés como herencia para las asambleas de Jacob.

24

No desfallezcas en ser fuerte en el Señor; pégate a él para que te confirme; el Señor Todopoderoso solo es Dios, y fuera de él no hay Salvador.

25

Él llena todas las cosas de sabiduría, como el Pisón y como el Tigris en los días de los frutos nuevos.

26

Él hace rebosar la inteligencia como el Éufrates, y como el Jordán en los días de la siega.

27

Él hace brillar la doctrina como la luz, como el Geón en tiempo de vendimia.

28

El primer hombre no la conoció del todo, ni el último la llegó a explorar.

29

Porque sus pensamientos son más vastos que el mar, y sus designios más profundos que el gran abismo.

30

Yo, como un canal, salí de un río, y como un arroyo, me encauzé hacia un paraíso.

31

Dije: «Regaré mi huerto, y saciaré mi parterre.» Y en seguida se me agrandó el canal, y se me convirtió en río.

32

Haré brillar aún más la doctrina como la aurora, y la haré resplandecer a lo lejos.

33

Derramaré la doctrina como la profecía, y la dejaré para las generaciones eternas.

34

Miradle, pues, que no he trabajado para mí solo, sino para cuantos la buscan.

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