El Eclesiástico, también conocido como Sabiduría de Jesús Ben Sirá o simplemente Sirácida, es un libro deuterocanónico aceptado en la Biblia Etíope, Católica y Ortodoxa Oriental. Es considerado apócrifo en el protestantismo. El autor es Jesús Ben Sirá, escrito originalmente en hebreo alrededor del 180-175 a.C. y traducido al griego por su nieto aproximadamente en el 132 a.C.
Eclesiástico
Capítulo 28
El vengador experimentará la venganza del Señor, que tiene en cuenta sus pecados.
Perdona la ofensa a tu prójimo, y entonces, cuando ores, te serán perdonados tus pecados.
El hombre que contra otro se endurece, ¿buscará medicina del Señor?
No tiene compasión de su semejante, ¿y pedirá perdón de sus pecados?
Él, que es carne, mantiene el rencor, ¿quién expiará sus pecados?
Acuérdate de tu fin, y abandona el odio; de la corrupción y de la muerte, y atente a los mandamientos.
Acuérdate de los mandamientos, y no tengas rencor al prójimo; de la alianza del Altísimo, y pasa por alto la ofensa.
Evita la contienda, y menguarás tus pecados; porque el hombre colérico provoca la contienda.
El pecador siembra la discordia entre los pacíficos, y entre los ciudadanos que viven en paz siembra la calumnia.
Según la leña sea el fuego, así arde; según la fuerza del hombre sea su ira; según su riqueza, sube su cólera; según su porfía, más se irrita.
La riña precipitada enciende fuego, y la disputa apresurada derrama sangre.
Si soplas la chispa, arderá; si escupes sobre ella, se apagará; y ambas cosas salen de tu boca.
¡Maldito sea el murmurador y el de doble lengua, porque pierden a muchos que viven en paz!
La lengua murmuradora ha arruinado a muchos, y los ha dispersado de nación en nación; ha arrasado ciudades fortificadas y derribado casas de potentados.
La lengua murmuradora ha desterrado a mujeres valerosas, y las ha privado del fruto de sus trabajos.
Quien la escucha no hallará reposo, ni vivirá en paz.
El latigazo hace una llaga, y el golpe de lengua quiebra los huesos.
Muchos han caído a filo de espada, pero no tantos como los que han muerto por la lengua.
Dichoso el que de ella se ha librado, y no ha sido preso de su furor; el que no ha arrastrado su yugo, ni ha sido atado con sus cadenas.
Porque su yugo es yugo de hierro, y sus cadenas, cadenas de bronce.
Muerte funesta es su muerte; más que la tumba, la lengua.
Pero no dominará a los que temen a Dios, ni sus llamas los abrasarán.
Los que abandonan al Señor caerán en su poder, y en ellos arderá sin apagarse; se abalanzará sobre ellos como león, y los devorará como pantera.
Mira que pones espinos alrededor de tu heredad, y ata tu plata y tu oro;
y a tus palabras pon balanza y peso, y a tu boca puerta y cerrojo.
Guárdate de caer por ella, no sea que caigas delante del que acecha.