El Eclesiástico, también conocido como Sabiduría de Jesús Ben Sirá o simplemente Sirácida, es un libro deuterocanónico aceptado en la Biblia Etíope, Católica y Ortodoxa Oriental. Es considerado apócrifo en el protestantismo. El autor es Jesús Ben Sirá, escrito originalmente en hebreo alrededor del 180-175 a.C. y traducido al griego por su nieto aproximadamente en el 132 a.C.
Eclesiástico
Capítulo 3
Escuchadme, hijos míos, a mí, vuestro padre; obrad de suerte que seáis salvos.
Porque el Señor glorificó al padre sobre los hijos, y confirmó sobre los hijos el derecho de la madre.
El que honra a su padre expía sus pecados,
y el que respeta a su madre es como quien atesora.
El que honra a su padre será lleno de alegría por sus hijos, y el día que ore será escuchado.
El que respeta a su padre tendrá larga vida, y al que honra a su madre, el Señor le escucha.
El que teme al Señor honra a sus padres, y sirve como a sus dueños a los que le dieron la vida.
En obras y en palabras honra a tu padre, para que su bendición descienda sobre ti;
porque la bendición del padre cimienta la casa de los hijos, pero la maldición de la madre arranca sus cimientos.
No te gloríes de la deshonra de tu padre, que no es para ti honra su deshonra.
La gloria de un hombre es el honor de su padre, y una madre despreciada es afrenta para los hijos.
Hijo, ampara a tu padre en su vejez, y no le causes pena mientras viva.
Aunque pierda la razón, sé indulgente, no le desprecies tú, que estás en todo tu vigor.
Porque la piedad para con tu padre no será echada en olvido, y por ser indulgente con tu madre te será recompensado.
En el día de tu prueba se acordará el Señor de ti: como la escarcha al calor, tus pecados se derretirán.
Como un blasfemo es el que abandona a su padre, y maldito del Señor el que exaspera a su madre.
Hijo mío, sigue con mansedumbre tus negocios, que serás amado más que el hombre dadivoso.
Cuanto más seas grande, más te humillarás, así hallarás gracia delante del Señor.
Porque es grande el poder del Señor, y por los humildes es glorificado.
No te metas en lo que te es demasiado difícil, ni investigues lo que es más fuerte que tú.
Lo que se te manda, eso medita, pues no tienes por qué ocuparte de cosas escondidas.
No te desveles por cosas vanas, porque ya has visto más allá de la inteligencia humana.
En sus vanas presunciones extraviáronse muchos, y sus malas suposiciones les hicieron perder el juicio.
Faltos de ojos, falta luz; falta de ciencia, falta de sabiduría.
Corazón obstinado terminará mal, y quien ama el peligro, en él perecerá.
Corazón doblegado se rendirá a la tristeza, y el hombre pecador amontonará pecado sobre pecado.
En la aflicción de los soberbios no hay remedio, porque brotó en ellos la planta del pecado.
El corazón del sensato entenderá la parábola, y el oído atento es el deseo del sabio.
El agua apaga el fuego, y la limosna expía los pecados.
Quien devuelve beneficios, tiene en cuenta lo porvenir, y en su caída hallará apoyo.