El Eclesiástico, también conocido como Sabiduría de Jesús Ben Sirá o simplemente Sirácida, es un libro deuterocanónico aceptado en la Biblia Etíope, Católica y Ortodoxa Oriental. Es considerado apócrifo en el protestantismo. El autor es Jesús Ben Sirá, escrito originalmente en hebreo alrededor del 180-175 a.C. y traducido al griego por su nieto aproximadamente en el 132 a.C.
Eclesiástico
Capítulo 30
El que ama a su hijo, a menudo le azota, para después complacerse en él.
El que disciplina a su hijo, de él sacará provecho, y se gloriará de él entre sus conocidos.
El que enseña a su hijo, hace rabiar al enemigo, y delante de sus amigos se complacerá en él.
Si el padre muere, es como si no hubiera muerto, porque deja tras de sí a uno que es como él.
En vida, le vio y se alegró; al morir, no se entristeció.
Dejó un vengador contra sus enemigos, y que pagará con bien a sus amigos.
El que mima a su hijo, después le vendará las heridas, y a cada grito se le estremecerán las entrañas.
Caballo sin domar se vuelve corcovilla; hijo abandonado se hace insolente.
Mima al niño, y te horrorizará; juega con él, y te entristecerá.
No rías con él, no sea que te dé pesar, y al fin rechinéis los dientes.
No le des libertad en su juventud, y no disimules sus rarezas.
Dóblale la cerviz en su juventud, y golpéale en los ijares mientras es pequeño, no sea que se obstine y te desobedezca, y sea para ti motivo de tristeza.
Corrige a tu hijo, y aplícale el trabajo, no sea que su mala conducta te cause sinsabores.
Más vale pobre sano y fuerte, que rico llagado en su cuerpo.
Salud y buena complexión valen más que todo el oro, y un cuerpo robusto más que inmensas riquezas.
No hay riqueza como la salud del cuerpo, ni alegría como la alegría del corazón.
Más vale la muerte que una vida amarga, y el reposo eterno que la enfermedad pertinaz.
Bienes derramados sobre boca cerrada son como manjares colocados sobre una sepultura.
¿De qué sirve la ofrenda a un ídolo? No come ni huele; así el perseguido por el Señor.
Ve con sus ojos y gime, como un eunuco que abraza a una doncella y suspira.
No entregues tu alma a la tristeza, ni te aflijas en tus pensamientos.
La alegría del corazón es vida para el hombre, y el gozo alarga los días.
Compadécete de ti mismo, conforta tu corazón, y aleja de ti la tristeza; porque la tristeza ha causado la muerte de muchos, y no sirve para nada.
Los celos y la ira acortan los días, y la preocupación envejece antes de tiempo.
El corazón alegre y bueno está atento a la comida, y cuida de sus manjares.