El Eclesiástico, también conocido como Sabiduría de Jesús Ben Sirá o simplemente Sirácida, es un libro deuterocanónico aceptado en la Biblia Etíope, Católica y Ortodoxa Oriental. Es considerado apócrifo en el protestantismo. El autor es Jesús Ben Sirá, escrito originalmente en hebreo alrededor del 180-175 a.C. y traducido al griego por su nieto aproximadamente en el 132 a.C.
Eclesiástico
Capítulo 31
El insomnio por las riquezas consume la carne, y el afán por ellas ahuyenta el sueño.
La preocupación vigilante quita el sueño, y la enfermedad grave hace estar despierto.
El rico trabaja para acumular riquezas, y al descansar se sacia de sus placeres.
El pobre trabaja para ganarse la vida, y al descansar sigue siendo pobre.
El que ama el oro no será justo, y el que corre tras la ganancia, por ella se despeñará.
Muchos han sido víctimas del oro, y su ruina estaba ante ellos.
El oro es una trampa para los que le ofrecen sacrificios; todo insensato cae en ella.
¡Dichoso el rico que se halla sin mancha, que no va tras el oro!
¿Quién es ése? Le felicitaremos, pues ha hecho maravillas en su pueblo.
¿Quién ha sido probado en esto y hallado perfecto? ¡Sea para él un motivo de gloria! ¿Quién pudo ofender y no ofendió, hacer el mal y no lo hizo?
Sus bienes serán estables, y sus limosnas contará la asamblea.
¿Estás sentado a una mesa espléndida? No seas glotón, ni digas: «¡Qué cantidad de manjares!»
Recuerda que el ojo malo es una mala cosa; ¿qué hay más malo que el ojo? Por eso llora a todas horas.
No alargues la mano hacia donde él mira, ni con él codicies en la fuente.
Juzga a tu prójimo según tú mismo, y sé precavido en todo.
Come, como un hombre, lo que te sirven, y no seas glotón, no sea que te aborrezcan.
Por cortesía, deja de comer el primero, y no seas insaciable, no sea que ofendas.
Si estás sentado entre muchos, no alargues la mano antes que ellos.
Al hombre bien educado le basta un poco, y por eso no le falta el aliento en la cama.
El sueño saludable viene de vientre moderado; se levantará de madrugada y su inteligencia estará alerta. El insomne, la cólera y el dolor de vientre acompañan al hombre insaciable.
Si te han obligado a comer mucho, levántate, vete a un rincón y vomita, y tendrás alivio.
Hijo mío, escúchame y no me desprecies, y al final comprenderás mis palabras. En todas tus obras sé diligente, y no te sobrevendrá enfermedad alguna.
Al que da generosamente de comer, todos le bendicen, y su buena fama es duradera.
Al que da de mala gana, toda la ciudad le maldice, y su mala fama es justificada.
No te hagas el valiente con el vino, que el vino ha perdido a muchos.
El horno prueba la hoja templándola; así el vino prueba el corazón de los soberbios.
El vino es tan bueno como la vida para el hombre, si se bebe con moderación. ¿Qué vida es la del que carece de vino? Fue creado para alegría de los hombres.
El vino bebido a su tiempo y con medida es alegría del corazón y contento del alma;
el vino bebido en exceso es amargura del alma, con disputas y escándalos.
La embriaguez exalta la ira del insensato hasta hacerle caer, mengua sus fuerzas y causa heridas.
En el banquete del vino no reprendas a tu prójimo ni le desprecies en su alegría; no le digas palabras injuriosas ni le molestes reclamándole su parte.