El Eclesiástico, también conocido como Sabiduría de Jesús Ben Sirá o simplemente Sirácida, es un libro deuterocanónico aceptado en la Biblia Etíope, Católica y Ortodoxa Oriental. Es considerado apócrifo en el protestantismo. El autor es Jesús Ben Sirá, escrito originalmente en hebreo alrededor del 180-175 a.C. y traducido al griego por su nieto aproximadamente en el 132 a.C.
Eclesiástico
Capítulo 35
El que guarda la ley multiplica las ofrendas; el que cumple los mandamientos ofrece sacrificios de comunión.
El que da gracias, ofrece flor de harina; el que hace limosna, sacrificio de alabanza.
Apartarse del mal es lo que agrada al Señor, y apartarse de la injusticia es expiación.
No te presentes con las manos vacías ante el Señor,
porque todos estos dones se hacen por mandamiento.
La ofrenda del justo enriquece el altar, y su fragancia sube ante el Altísimo.
El sacrificio del justo es aceptable, y su recuerdo no será olvidado.
Glorifica al Señor con benevolencia, y no escatimes las primicias de tus manos.
En toda ofrenda, muestra un semblante alegre, y con gozo consagra el diezmo.
Da al Altísimo según te ha dado a ti, y con ojo bueno, conforme a tu caudal.
Porque el Señor retribuye, y te dará siete veces más.
No pretendas sobornarle con dones, que no los aceptará; no confíes en sacrificios injustos.
Porque el Señor es juez, y no hay en él acepción de personas.
No acepta persona contra el pobre, y escucha la súplica del oprimido.
No desprecia la oración del huérfano, ni a la viuda cuando derrama su queja.
¿No corren las lágrimas por sus mejillas, y su clamor no acusa al que las hace correr?
El que sirve a Dios es aceptado, y su oración llega hasta las nubes.
La oración del humilde atraviesa las nubes, y no descansa hasta que llega a su destino; no se retira hasta que el Altísimo interviene, juzga a los justos y hace justicia.
El Señor no tardará, ni tendrá paciencia con ellos, hasta quebrantar los riñones de los crueles y dar venganza a las naciones; hasta arrancar la turba de los soberbios y quebrar el cetro de los injustos;
hasta dar al hombre según sus obras, y según las obras de los hombres, según sus proyectos; hasta hacer justicia a su pueblo y alegrarle con su misericordia.