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El Eclesiástico, también conocido como Sabiduría de Jesús Ben Sirá o simplemente Sirácida, es un libro deuterocanónico aceptado en la Biblia Etíope, Católica y Ortodoxa Oriental. Es considerado apócrifo en el protestantismo. El autor es Jesús Ben Sirá, escrito originalmente en hebreo alrededor del 180-175 a.C. y traducido al griego por su nieto aproximadamente en el 132 a.C.

Eclesiástico

Capítulo 36

1

Ten piedad de nosotros, Señor, Dios del universo, y míranos;

2

infunde tu temor en todas las naciones.

3

Alza tu mano contra los pueblos extranjeros, y vean ellos tu poder.

4

Como te has mostrado santo en medio de nosotros a sus ojos, así muéstrate grande entre ellos a nuestros ojos.

5

Que ellos te conozcan, como nosotros hemos conocido que no hay Dios fuera de ti, Señor.

6

Renueva los prodigios y repite las maravillas; glorifica tu mano y tu brazo derecho.

7

Despierta tu furor y derrama tu ira; destruye al adversario y aniquila al enemigo.

8

Acelera el momento, recuerda el juramento, y cuenten ellos tus maravillas.

9

El que escape, que sea devorado por el fuego de tu ira, y los que oprimen a tu pueblo, perezcan.

10

Aplasta la cabeza de los príncipes enemigos, que dicen: «No hay fuera de nosotros».

11

Reúne todas las tribus de Jacob, y dales la herencia como al principio.

12

Ten piedad, Señor, del pueblo que lleva tu nombre, de Israel, a quien trataste como a primogénito.

13

Compadécete de Jerusalén, ciudad de tu santuario, ciudad de tu reposo.

14

Llena a Sión de tus oráculos, y a tu pueblo de tu gloria.

15

Da testimonio a los que desde el principio son criaturas tuyas, y cumple las profecías que se han dicho en tu nombre.

16

Recompensa a los que esperan en ti, y sean fieles tus profetas.

17

Escucha, Señor, la oración de tus siervos, según la bendición de Aarón sobre tu pueblo, y sabrán todos los de la tierra que tú eres el Señor, Dios eterno.

18

El vientre devora cualquier alimento, pero hay alimentos mejores que otros.

19

Como el paladar distingue la caza, así el corazón inteligente las palabras falsas.

20

El corazón perverso causa tristeza, y el hombre experimentado le devuelve la suya.

21

La mujer puede aceptar a cualquier hombre, pero una hija es mejor que otra.

22

La belleza de la mujer alegra el rostro y aventaja a todo deseo del hombre.

23

Si en su lengua hay bondad, mansedumbre y ternura, no es su marido como los demás hombres.

24

El que adquiere una mujer, adquiere un tesoro, una ayuda semejante a él y columna de apoyo.

25

Donde no hay cerca, la propiedad es expoliada; donde no hay mujer, el hombre gime errante.

26

¿Quién se fiará de un ladrón armado que salta de ciudad en ciudad? Lo mismo del hombre que no tiene nido, y va a posar donde le anochece.

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