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El Eclesiástico, también conocido como Sabiduría de Jesús Ben Sirá o simplemente Sirácida, es un libro deuterocanónico aceptado en la Biblia Etíope, Católica y Ortodoxa Oriental. Es considerado apócrifo en el protestantismo. El autor es Jesús Ben Sirá, escrito originalmente en hebreo alrededor del 180-175 a.C. y traducido al griego por su nieto aproximadamente en el 132 a.C.

Eclesiástico

Capítulo 4

1

Hijo, no defraudes al pobre su sustento, no hagas esperar vanamente al menesteroso.

2

No entristezcas al que tiene hambre, no exasperes al que está en el aprieto.

3

No añadas tribulación al corazón ya irritado, no aplaces tu dádiva al necesitado.

4

No rechaces la súplica del atribulado, no apartes tu rostro del pobre.

5

No apartes tu ojo del indigente, no le des oportunidad de maldecirte;

6

pues si te maldice en su amargura, el que le creó escuchará su imprecación.

7

Gránate el amor de la asamblea, inclina la cabeza ante el poderoso.

8

Presta oído al pobre, y devuélvele el saludo con mansedumbre.

9

Libra al oprimido de la mano del opresor, y no seas pusilánime cuando dictes sentencia.

10

Sé con los huérfanos como un padre, y como un marido para con la madre de ellos; serás entonces hijo del Altísimo, que te amará más que tu propia madre.

11

La sabiduría ensalza a sus hijos, y se adueña de los que la buscan.

12

El que la ama, ama la vida, y los que madrugan por ella se llenarán de gozo.

13

El que la posee, alcanzará gloria, y donde ella entra bendice el Señor.

14

Los que la sirven, sirven al Santo, y el Señor ama a los que la aman.

15

El que la escucha, juzgará las naciones, y el que la observa habitará seguro.

16

Quien a ella se allega, la hereda, y sus descendientes la poseerán.

17

Porque al principio le llevará por senderos tortuosos, le meterá en el corazón miedo y pavor, le atormentará con su disciplina hasta poder contar con él, y le probará con sus mandamientos.

18

Luego volverá por camino llano a él, y le alegrará, y le revelará sus secretos.

19

Si se extravía, le abandonará y le entregará a su ruina.

20

Atiende la ocasión y guárdate del mal, no te avergüences de tu propia alma.

21

Porque hay vergüenza que acarrea pecado, y hay vergüenza que es gloria y gracia.

22

No tengas miramientos en daño propio, ni te dejes llevar a la ruina por tu encogimiento.

23

No rehuyas el hablar cuando sea ocasión, y no ocultes tu sabiduría.

24

Porque por la palabra se conoce la sabiduría, y la ciencia por el lenguaje en la conversación.

25

No contradigas a la verdad, y de tu ignorancia, avergüénzate.

26

No te avergüences de confesar tus pecados, y no te empeñes en torcer la corriente de un río.

27

No te hagas siervo del hombre insensato, ni tengas miramientos al poderoso.

28

Hasta la muerte pelea por la verdad, y el Señor Dios peleará por ti.

29

No seas ligero con tu lengua, y flojo y remiso en tus obras.

30

No seas como un león en tu casa, ni desconfiado con tus domésticos.

31

Que tu mano no esté extendida para recibir, y cerrada para restituir.

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Eclesiástico em Português — Bíblia Etíope | Kanon.Bible