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El Eclesiástico, también conocido como Sabiduría de Jesús Ben Sirá o simplemente Sirácida, es un libro deuterocanónico aceptado en la Biblia Etíope, Católica y Ortodoxa Oriental. Es considerado apócrifo en el protestantismo. El autor es Jesús Ben Sirá, escrito originalmente en hebreo alrededor del 180-175 a.C. y traducido al griego por su nieto aproximadamente en el 132 a.C.

Eclesiástico

Capítulo 46

1

Josué, hijo de Nun, fue valiente en la guerra, sucesor de Moisés en la profecía, llegó a ser, como su nombre indica, grande para salvación de sus elegidos, para vengarse de los enemigos que se levantaban, y dar a Israel su heredad.

2

¡Qué gloria alcanzó alzando sus manos y amenazando con su espada a las ciudades!

3

¿Quién antes que él fue tan firme? Él mismo dirigió las guerras del Señor.

4

¿No se paró el sol a su mandato, y un solo día se hizo como dos?

5

Invocó al Altísimo, al Poderoso, cuando los enemigos le acosaban por todas partes; y el gran Señor le respondió con piedras de granizo de gran violencia.

6

Se abalanzó sobre la nación enemiga, y en la bajada destruyó a los adversarios, para que las naciones conocieran sus armas, porque combatía delante del Señor, y seguía al Poderoso.

7

En tiempo de Moisés también hizo una obra piadosa, él y Caleb, hijo de Jefoné, al oponerse a la asamblea, contener al pueblo en el pecado y acallar la murmuradora malicia.

8

Por eso, ellos dos se salvaron, de entre seiscientos mil hombres de a pie, para ser introducidos en la heredad, en la tierra donde mana leche y miel.

9

El Señor dio a Caleb fuerzas que le duraron hasta la vejez, para que penetrase en las alturas de la tierra, y su descendencia poseyó la heredad,

10

para que vieran todos los hijos de Israel que es bueno seguir al Señor.

11

Los Jueces, cada uno por su nombre, cuantos no pervirtieron su corazón, cuantos no se apartaron del Señor: su memoria sea bendita.

12

¡Que sus huesos reverdezcan del sepulcro, y su nombre pase a los hijos de esos hombres glorificados!

13

Samuel, profeta del Señor, amado de su Señor, estableció la realeza, y ungió príncipes sobre su pueblo.

14

Por la ley del Señor gobernó a la asamblea, y el Señor protegió a Jacob.

15

Por su fidelidad fue reconocido como profeta, y por sus palabras se mostró fiel vidente.

16

Invocó al Señor, al Poderoso, cuando los enemigos le apretaban por todas partes, con la ofrenda de un cordero de leche.

17

Tronó el Señor desde el cielo, con gran estruendo hizo oír su voz,

18

y aniquiló a los jefes de Tiro y a todos los príncipes de los filisteos.

19

Antes de entregarse al sueño eterno, protestó solemnemente ante el Señor y su ungido: «Ni aun los zapatos he recibido de nadie»; y nadie le acusó.

20

Después de muerto, profetizó aún, y anunció al rey su muerte; y desde la tierra alzó su voz profética para borrar la maldad del pueblo.

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