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El Eclesiástico, también conocido como Sabiduría de Jesús Ben Sirá o simplemente Sirácida, es un libro deuterocanónico aceptado en la Biblia Etíope, Católica y Ortodoxa Oriental. Es considerado apócrifo en el protestantismo. El autor es Jesús Ben Sirá, escrito originalmente en hebreo alrededor del 180-175 a.C. y traducido al griego por su nieto aproximadamente en el 132 a.C.

Eclesiástico

Capítulo 6

1

No te pongas de enemigo en lugar de amigo, porque se gana mala fama, vergüenza y oprobio; así al pecador de doble lengua.

2

No te jactes en el ímpetu de tu alma, para que tu espíritu no sea desgarrado como un toro.

3

Tus hojas devorarás, y perderás tus frutos, y te dejarás estar como leño seco.

4

El alma maligna destruye a su dueño, y le convierte en irrisión de sus enemigos.

5

El habla dulce multiplica los amigos y la lengua afable acrecienta las bellas relaciones.

6

Vive en paz con muchos, pero uno entre mil sea tu consejero.

7

Si quieres ganar un amigo, cómprale a prueba, y no te fíes de él sin más.

8

Porque hay amigos de ocasión, que no perseveran el día de tu aflicción.

9

Hay amigos que se convierten en enemigos, y ellos mismos descubren la querella para tu confusión.

10

Hay amigos compañeros de mesa, que no lo serán en el día de tu aflicción.

11

En la prosperidad será como tú y se portará con desenvoltura con tus familiares.

12

Mas si te humillas, se te enfrentará y se esconderá de tu presencia.

13

De tus enemigos apártate, de tus amigos sé cauto.

14

Un amigo fiel es un refugio seguro; quien le encuentra, ha encontrado un tesoro.

15

Un amigo fiel no tiene precio, no hay medida para su valer.

16

Un amigo fiel es bálsamo de vida, lo encuentran los que temen al Señor.

17

El que teme al Señor tiene la amistad bien orientada, porque como es él, así es su amigo.

18

Hijo mío, desde tu juventud escoge la instrucción, y hasta las canas hallarás sabiduría.

19

Como quien ara y siembra, acércate a ella, y confía en sus frutos excelentes; que en su cultivo apenas trabajarás, y pronto comerás de sus productos.

20

Es áspera en extremo para el indocto, y el falto de inteligencia no persevera en ella.

21

Para él será como una piedra de toque pesada, y no tardará en echarla de sí.

22

Porque la sabiduría es conforme a su nombre, y no está a la vista de muchos.

23

Escucha, hijo, y toma mi consejo, no rechaces mi parecer.

24

Mete tus pies en sus cepos, y tu cuello en su cadena.

25

Pon tus hombros bajo su carga, no te impacientes con sus ataduras.

26

Acércate a ella con toda tu alma, y guarda sus caminos con todo tu poder.

27

Síguela, búscala, que se te manifestará; y cuando la hayas alcanzado, no la sueltes.

28

Porque al fin encontrarás en ella el descanso, y ella se convertirá en tu delicia.

29

Sus cepos serán para ti un refugio poderoso, y sus cadenas, un manto de gloria.

30

Adorno de oro hay en ella, y sus ligaduras, cordón de púrpura.

31

Como vestido de honor la vestirás, como diadema de gozo la ceñirás.

32

Si quieres, hijo, serás instruido, y si aplicas tu espíritu, serás sagaz.

33

Si amas escuchar, recibirás ciencia, y si prestas oído, serás sabio.

34

Asiste a la reunión de los ancianos, y si ves a un sabio, pégate a él.

35

Escucha de grado toda palabra divina, y no se te escapen las sentencias sabias.

36

Si ves un hombre inteligente, madruga para ir a su casa, y tus pies gasten el umbral de su puerta.

37

Medita en los preceptos del Señor, y en sus mandamientos ocúpate sin cesar; él afirmará tu corazón, y el deseo de la sabiduría te será concedido.

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