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El Eclesiástico, también conocido como Sabiduría de Jesús Ben Sirá o simplemente Sirácida, es un libro deuterocanónico aceptado en la Biblia Etíope, Católica y Ortodoxa Oriental. Es considerado apócrifo en el protestantismo. El autor es Jesús Ben Sirá, escrito originalmente en hebreo alrededor del 180-175 a.C. y traducido al griego por su nieto aproximadamente en el 132 a.C.

Eclesiástico

Capítulo 7

1

No hagas el mal, que el mal no te alcanzará.

2

Apártate del hombre injusto, y la iniquidad se alejará de ti.

3

Hijo mío, no siembres en los surcos de la injusticia, no sea que hasta siete veces la coseches.

4

No pidas al Señor el poder, ni al rey un puesto de honor.

5

No te las des de justo delante del Señor, ni de sabio delante del rey.

6

No pretendas ser juez, si no tienes poder para aniquilar la injusticia, no sea que, intimidado por el poderoso, tropieces en tu rectitud.

7

No pequés contra la ciudad populosa, ni te rebajarás ante el pueblo.

8

No acumules pecado sobre pecado, que ni aun con uno quedarás impune.

9

No digas: «Dios mirará la multitud de mis ofrendas y, cuando ofrezca al Altísimo, las aceptará.»

10

No te acortes en la oración, ni en dar limosna.

11

No te burles del hombre amargado, porque Aquel que humilla y ensalza es el que todo lo ve.

12

No urdas mentira contra tu hermano, ni tampoco contra tu amigo.

13

No quieras mentir nunca, que el hábito de mentir no es cosa buena.

14

No seas prolijo en la asamblea de los ancianos, y no repitas las palabras en tu oración.

15

No aborrezcas las faenas penosas, ni la labranza, creada por el Altísimo.

16

No te cuentes entre la gente pecadora, acuérdate de que la ira no tarda.

17

Humíllate a ti mismo, porque el castigo del impío es fuego y gusanos.

18

No cambies a un amigo por ningún interés, ni a un hermano verdadero por el oro de Ofir.

19

No desprecies a la mujer sabia y buena, porque su gracia vale más que el oro.

20

No maltrates al siervo que trabaja fielmente, ni al jornalero que se entrega por entero.

21

Aprecie tu alma al siervo inteligente, no le niegues la libertad.

22

¿Tienes ganado? Cuídalo; si te es provechoso, consérvalo.

23

¿Tienes hijos? Instrúyelos, dóblales el cuello desde su juventud.

24

¿Tienes hijas? Guarda su cuerpo, y no les muestres rostro risueño.

25

Casa a tu hija, y harás una obra importante; pero dásela a un hombre sensato.

26

¿Tienes mujer según tu alma? No la repudies; pero a la mujer odiosa no te confíes.

27

Con todo tu corazón honra a tu padre, y no olvides los dolores de tu madre.

28

Acuérdate de que por ellos has nacido, ¿cómo les pagarás lo que hicieron por ti?

29

Con toda tu alma teme al Señor, y respeta a sus sacerdotes.

30

Con todas tus fuerzas ama a tu Creador, y no abandones a sus ministros.

31

Teme al Señor y honra al sacerdote, y dale su porción, como se te ha mandado: las primicias, la ofrenda por la expiación, el don de los hombros, la ofrenda de santificación y las primicias de las cosas santas.

32

También al pobre extiende tu mano, para que sea colmada tu bendición.

33

Que llegue a todos los vivos tu donativo, y no retires tu gracia de los muertos.

34

No rehuyas de los que lloran, y con los que están tristes, estáte triste.

35

No dejes de visitar al enfermo, que por estas obras serás amado.

36

En todas tus palabras acuérdate de tu fin, y así nunca pecarás.

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