El Eclesiástico, también conocido como Sabiduría de Jesús Ben Sirá o simplemente Sirácida, es un libro deuterocanónico aceptado en la Biblia Etíope, Católica y Ortodoxa Oriental. Es considerado apócrifo en el protestantismo. El autor es Jesús Ben Sirá, escrito originalmente en hebreo alrededor del 180-175 a.C. y traducido al griego por su nieto aproximadamente en el 132 a.C.
Eclesiástico
Capítulo 9
No tengas celos de la mujer que amas, no sea que le enseñes sin querer mala doctrina contra ti mismo.
No te entregues a la mujer en cuanto a tu persona, hasta el punto de que ella ponga pie sobre tu fuerza.
No salgas al encuentro de la mujer ramera, no sea que caigas en sus lazos.
No frecuentes a la mujer cantarina, no sea que te prenda con sus artes.
No te fijes en la doncella, no sea que sucumbas en el precio de ella.
No des tu alma a las prostitutas, no sea que pierdas tu heredad.
No mires a todas partes por las calles de la ciudad, ni deambules por sus plazas.
Aparta tu rostro de la mujer hermosa, y no mires la hermosura ajena; por la belleza de la mujer muchos perecieron, y de allí brota la pasión como fuego.
Con la mujer casada no te sientes nunca, ni te pongas a beber con ella, no sea que tu corazón se incline a ella y en tu deseo resbales a la perdición.
No abandones al amigo antiguo, que el nuevo no es igual a él. Amigo nuevo, vino nuevo; si añeja, con gusto lo beberás.
No envidies la gloria del pecador, porque no sabes cuál será su fin.
No te complazcas en lo que place a los impíos, acuérdate de que hasta la muerte no serán absueltos.
Apártate del hombre que puede matar, y no tendrás aprensión de muerte; y si te acercas a él, no des ocasión, no sea que te quite la vida. Date cuenta de que te mueves entre trampas y andas sobre almenas.
Conforme a tus fuerzas, trátate con tu prójimo y con los sabios confíate.
Conforme a tus fuerzas, trátate con tu prójimo y con los sabios confíate.
Con los inteligentes sean tus pensamientos, y toda tu conversación sobre la ley del Altísimo.
Que los justos sean tus comensales, y tu jactancia en el temor de Dios.
La obra del artesano es alabada, y el que gobierna al pueblo es sabio en sus palabras.
El hombre de lengua osada es temido en la ciudad, y el que habla sin tasa es aborrecido.