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El libro de Isaías es considerado canónico en todas las tradiciones cristianas principales y en el judaísmo. La tradición etíope incluye el 'Ascensión de Isaías' en secciones apócrifas, pero el texto protocanónico de Isaías está plenamente aceptado.

Isaías

Capítulo 1

1

Visión de Isaías hijo de Amoz, que vio acerca de Judá y Jerusalén en días de Uzías, Jotam, Acaz y Ezequías, reyes de Judá.

2

Oíd, cielos, y escucha tú, tierra; porque habla Jehová: Crié hijos, y enaltecí, y ellos se rebelaron contra mí.

3

El buey conoce a su dueño, y el asno el pesebre de su señor; Israel no entiende, mi pueblo no tiene conocimiento.

4

¡Oh nación pecadora, pueblo cargado de maldad, generación de malignos, hijos depravados! Dejaron a Jehová, provocaron a ira al Santo de Israel, se volvieron atrás.

5

¿Por qué seréis castigados ya? ¿Todavía os rebelaréis? Toda cabeza está enferma, todo corazón doliente.

6

Desde la planta del pie hasta la cabeza no hay en él cosa sana, sino herida, hinchazón y podrida llaga; no están curadas, ni vendadas, ni suavizadas con aceite.

7

Vuestra tierra está destruida, vuestras ciudades puestas a fuego, vuestra tierra delante de vosotros extraños la devoran, y está asolada como asolamiento de extranjeros.

8

Y quedará la hija de Sion como enramada en viña, y como choza en melonar, como ciudad asolada.

9

Si Jehová de los ejércitos no nos hubiese dejado un pequeño remanente, como Sodoma fuéramos, y semejantes a Gomorra.

10

Príncipes de Sodoma, oíd la palabra de Jehová; escuchad la ley de nuestro Dios, pueblo de Gomorra.

11

¿Para qué me sirve, dice Jehová, la multitud de vuestros sacrificios? Hastiado estoy de holocaustos de carneros y de sebo de animales gordos; no quiero sangre de bueyes, ni de ovejas, ni de machos cabríos.

12

¿Quién demandó esto de vuestra mano, que pisoteéis mis atrios?

13

No me traigáis más vana ofrenda; el incienso me es abominación; luna nueva y día de reposo, las convocaciones, no las puedo sufrir; son iniquidad vuestras fiestas solemnes.

14

Vuestras lunas nuevas y vuestras fiestas solemnes las tiene mi alma por odiosas; me son gravosas; cansado estoy de soportarlas.

15

Cuando extendáis vuestras manos, yo esconderé de vosotros mis ojos; asimismo cuando multipliquéis la oración, yo no oiré; llenas están de sangre vuestras manos.

16

Lavaos y limpiaos; quitad la iniquidad de vuestras obras de delante de mis ojos; dejad de hacer lo malo;

17

aprended a hacer el bien; buscad el juicio, restituid al agraviado, haced justicia al huérfano, amparad a la viuda.

18

Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana.

19

Si quisiereis y oyereis, comeréis el bien de la tierra;

20

si no quisiereis y fuereis rebeldes, seréis consumidos a espada; porque la boca de Jehová lo ha dicho.

21

¡Cómo se ha puesto ramera la ciudad fiel! Llena estuvo de derecho; en ella habitó la justicia, pero ahora, homicidas.

22

Tu plata se ha convertido en escorias, tu vino está mezclado con agua.

23

Tus príncipes, rebeldes y compañeros de ladrones; cada uno ama el cohecho y va tras las recompensas; no hacen justicia al huérfano, y la causa de la viuda no viene a ellos.

24

Por tanto, dice el Señor, Jehová de los ejércitos, el Fuerte de Israel: ¡Ah! tomaré satisfacción de mis enemigos, y me vengaré de mis adversarios.

25

Y volveré mi mano contra ti, y limpiaré tus escorias como con lejía, y quitaré toda tu impureza.

26

Y te restituiré tus jueces como eran al principio, y tus consejeros como eran al comienzo; y después de esto serás llamada ciudad de justicia, ciudad fiel.

27

Sión será redimida con juicio, y sus convertidos con justicia.

28

Porque la destrucción de los transgresores y de los pecadores será a una, y los que dejan a Jehová serán consumidos.

29

Porque se avergonzarán de las encinas que deseasteis, y seréis confundidos por los huertos que escogisteis.

30

Porque seréis como encina cuya hoja se cae, y como huerto que no tiene agua.

31

Y el fuerte será como estopa, y su obra como chispa; y arderán ambos a una, y no haya quien apague.

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