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El libro de Isaías es considerado canónico en todas las tradiciones cristianas principales y en el judaísmo. La tradición etíope incluye el 'Ascensión de Isaías' en secciones apócrifas, pero el texto protocanónico de Isaías está plenamente aceptado.

Isaías

Capítulo 10

1

¡Ay de los que establecen leyes injustas, y de los que determinan resolver injusticia!

2

Para apartar del juicio a los pobres, y para quitar el derecho a los afligidos de mi pueblo; para despojar a las viudas, y para robar a los huérfanos.

3

¿Qué haréis en el día del castigo, cuando la tempestad venga de lejos? ¿A quién acudiréis por ayuda? ¿Y dónde dejaréis vuestra gloria?

4

Sin mí se inclinarán entre los presos, y entre los muertos caerán. Con todo esto no se ha aplacado su furor, sino que todavía su mano está extendida.

5

¡Ay de Asiria, vara de mi furor, y en cuya mano está el bastón de mi ira!

6

La enviaré contra gente hipócrita, y la mandaré contra el pueblo de mi enojo, para que quite despojos, y arrebate presa, y lo ponga para ser hollado como lodo de las calles.

7

Mas él no lo pensará así, ni su corazón lo imaginará de esta manera; sino que su propósito será destruir y cortar naciones no pocas.

8

Porque él dice: Mis príncipes todos son reyes.

9

¿No es Calno como Carquemis? ¿No es Hamat como Arfad? ¿No es Samaria como Damasco?

10

Como halló mi mano los reinos de los ídolos, siendo sus imágenes más que las de Jerusalén y Samaria;

11

¿no haré yo a Jerusalén y a sus imágenes como hice a Samaria y a sus ídolos?

12

Y acontecerá que cuando el Señor haya acabado toda su obra en el monte de Sion y en Jerusalén, castigará el fruto de la soberbia del corazón del rey de Asiria, y la gloria de la altivez de sus ojos.

13

Porque dijo: Con la fuerza de mi mano lo he hecho, y con mi sabiduría, porque he sido prudente; y he quitado los límites a los pueblos, y sus tesoros he saqueado, y como valiente he hecho descender a los que estaban sentados en tronos;

14

y halló mi mano como nido las riquezas de los pueblos; y como se recogen los huevos dejados, así me apoderé yo de toda la tierra; y no hubo quien moviera las alas, ni abriera el pico, ni piara.

15

¿Se gloriará el hacha contra el que con ella corta? ¿Se ensoberbecerá la sierra contra el que la mueve? ¡Como si un báculo se levantara contra los que lo levantan, como si una vara se levantara contra un palo!

16

Por tanto, el Señor, Jehová de los ejércitos, enviará a sus fuertes demacración, y debajo de su gloria se encenderá un incendio como ardor de fuego.

17

Y la luz de Israel será por fuego, y su Santo por llama, y quemará y consumirá sus cardos y sus espinas en un día.

18

Y consumirá la gloria de su bosque y de su campo fértil, desde el alma hasta la carne; y vendrá a ser como el desfallecimiento de un enfermo.

19

Y los árboles que queden de su bosque serán en número que un niño los pueda contar.

20

Acontecerá en aquel tiempo, que el remanente de Israel y los escapados de la casa de Jacob, nunca más se apoyarán en su señor que los hirió, sino que se apoyarán con verdad en Jehová, el Santo de Israel.

21

El remanente se convertirá, el remanente de Jacob se convertirá al Dios fuerte.

22

Porque si tu pueblo, oh Israel, fuere como la arena del mar, el remanente de él se convertirá; la destrucción acordada sobreabundará de justicia.

23

Porque el Señor, Jehová de los ejércitos, hará consumación, y ésta determinada, en medio de la tierra.

24

Por tanto, el Señor, Jehová de los ejércitos, dice: Pueblo mío que moras en Sion, no temas de Asiria. Con vara te herirá, y alzará su cetro contra ti a la manera de Egipto.

25

Porque de aquí a muy poco tiempo, se consumirá mi furor, y mi ira se volverá contra ellos para destruirlos.

26

Y alzará Jehová de los ejércitos azote contra él, como la matanza de Madián en la peña de Oreb; y su vara se extenderá sobre el mar, y la alzará a la manera de Egipto.

27

Acontecerá en aquel tiempo, que su carga será quitada de tu hombro, y su yugo de tu cerviz, y el yugo se pudrirá a causa de la unción.

28

Vino contra Ajat, pasó a Migrón; en Micmasa dejó sus bagajes.

29

Pasaron el vado; en Geba hicimos noche; Ramá tembló, Gabaa de Saúl huyó.

30

Clama a voz en cuello, hija de Galim; haz que se oiga hasta Lais, pobre Anatot.

31

Madmena ha huido; los moradores de Gebim se juntan para huir.

32

Aun tendrá día para parar en Nob; alzará su mano al monte de la hija de Sion, al collado de Jerusalén.

33

He aquí que el Señor, Jehová de los ejércitos, desgajará el ramo con violencia; y los de elevada estatura serán cortados, y los altos serán humillados.

34

Y cortará con hierro la espesura del bosque; y el Líbano caerá con el poderoso.

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