El libro de Isaías es considerado canónico en todas las tradiciones cristianas principales y en el judaísmo. La tradición etíope incluye el 'Ascensión de Isaías' en secciones apócrifas, pero el texto protocanónico de Isaías está plenamente aceptado.
Isaías
Capítulo 14
Porque Jehová tendrá misericordia de Jacob, y todavía escogerá a Israel, y les hará reposar en su tierra; y a ellos se unirán extranjeros, y se unirán a la familia de Jacob.
Y los tomarán los pueblos, y los traerán a su lugar; y la casa de Israel poseerá por siervos y por criadas a aquellos en la tierra de Jehová; y cautivarán a sus cautivadores, y se enseñorearán de sus opresores.
Y en el día que Jehová te dé reposo de tu trabajo y de tu aflicción, y de la dura servidumbre en que te hicieron servir,
entonarás esta canción acerca del rey de Babilonia, y dirás: ¡Cómo ha cesado el opresor, cómo ha cesado la ciudad de oro!
Quebrantó Jehová la vara de los impíos, el cetro de los señores,
el que hería a los pueblos con furor con golpes incesantes, el que con ira dominaba a las naciones con persecución sin ninguna restricción.
Toda la tierra está en reposo y en paz; prorrumpen en cantares.
Aun los cipreses y los cedros del Líbano se regocijan por causa tuya, y dicen: Ya que tú pereciste, no subirá quien nos tale.
El Seol allá abajo se espantó de ti; te recibió en tu venida; hizo estremecer por ti las sombras de todos los potentados de la tierra; hizo levantar de sus tronos a todos los reyes de las naciones.
Todos ellos hablarán y te dirán: ¿Tú también fuiste debilitado como nosotros, y llegaste a ser semejante a nosotros?
Descendió al Seol tu soberbia, y el sonido de tus arpas; los gusanos serán tu cama, y los gusanos te cubrirán.
¡Cómo caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana! Cortado fuiste por tierra, tú que debilitabas a las naciones.
Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono, y en el monte del testimonio me sentaré, a los lados del norte;
sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo.
Mas tú derribado eres hasta el Seol, a los lados del abismo.
Los que te vean te mirarán atentamente, y sobre ti pensarán, diciendo: ¿Es este aquel varón que hacía temblar la tierra, que trastornaba los reinos;
que puso el mundo como un desierto, que asoló sus ciudades; que a sus presos nunca abrió la cárcel?
Todos los reyes de las naciones, todos ellos yacen con honra, cada uno en su casa;
pero tú has sido echado de tu sepulcro como vástago abominable, como vestido de los muertos traspasados a espada, que descienden a las piedras del hoyo; como cadáver hollado.
No te unirás con ellos en la sepultura; porque tú destruiste tu tierra, mataste a tu pueblo. No sea nombrada para siempre la simiente de los malignos.
Aparejad matanza para sus hijos por la maldad de sus padres; no se levanten ni posean la tierra, ni llenen la faz del mundo de ciudades.
Porque yo me levantaré contra ellos, dice Jehová de los ejércitos, y raeré de Babilonia el nombre y el remanente, hasta el hijo y el nieto, dice Jehová.
Y la volveré en posesión de erizos, y en lagunas de aguas; y la barreré con escobas de destrucción, dice Jehová de los ejércitos.
Jehová de los ejércitos juró, diciendo: Ciertamente como lo pensé, así se cumplirá; y como lo determiné, así sucederá;
que quebrantaré en mi tierra a Asiria, y en mis montes lo hollaré; y su yugo será quitado de ellos, y su carga será quitada de su hombro.
Este es el consejo que está acordado sobre toda la tierra, y esta es la mano extendida sobre todas las naciones.
Porque Jehová de los ejércitos lo determinó, ¿y quién lo podrá invalidar? Su mano extendida, ¿quién la hará retroceder?
En el año que murió el rey Acaz, fue esta profecía.
No te alegres, tú, toda Filistea, porque se ha roto la vara del que te hería; porque de la raíz de la culebra saldrá víbora, y su fruto será serpiente voladora.
Y los primogénitos de los pobres serán apacentados, y los menesterosos se acostarán confiadamente; pero haré morir de hambre tu raíz, y tus remanentes serán muertos.
Aulla, oh puerta; clama, oh ciudad; Filistea, toda tú desfalleces; porque humo vendrá del norte, no quedará uno solo en sus batallones.
¿Qué, pues, se responderá a los mensajeros de la gente? Que Jehová fundó a Sion, y que a ella se acogerán los afligidos de su pueblo.