El libro de Isaías es considerado canónico en todas las tradiciones cristianas principales y en el judaísmo. La tradición etíope incluye el 'Ascensión de Isaías' en secciones apócrifas, pero el texto protocanónico de Isaías está plenamente aceptado.
Isaías
Capítulo 17
Profecía sobre Damasco. He aquí que Damasco dejará de ser ciudad, y será un montón de ruinas.
Las ciudades de Aroer serán abandonadas; serán para los rebaños, que dormirán allí sin que nadie los espante.
Desaparecerá la fortaleza de Efraín, y el reino de Damasco; y lo que quede de Siria será como la gloria de los hijos de Israel, dice Jehová de los ejércitos.
Acontecerá en aquel tiempo, que la gloria de Jacob se atenuará, y la grosura de su carne se demacrará.
Y será como cuando el segador recoge la mies, y con su brazo siega las espigas; será también como el que recoge espigas en el valle de Refaim.
Y quedarán en él rebuscos, como cuando se sacude el olivo: dos o tres aceitunas en la punta de la rama, cuatro o cinco en sus frondosas ramas, dice Jehová Dios de Israel.
En aquel día mirará el hombre a su Hacedor, y sus ojos contemplarán al Santo de Israel.
Y no mirará a los altares, obra de sus manos, ni mirará a lo que hicieron sus dedos, a los símbolos de Asera y a las imágenes del sol.
En aquel día sus ciudades fortificadas serán como los escombros del bosque y de la cumbre de la montaña, que fueron abandonadas delante de los hijos de Israel; y serán una desolación.
Porque te olvidaste del Dios de tu salud, y no te acordaste de la roca de tu fortaleza; por tanto, plantarás plantas agradables, y sembrarás sarmientos extraños,
y en el día que plantes, las harás crecer, y al amanecer harás florecer tu simiente; pero la cosecha será arrebatada en el día del dolor y de la angustia irremediable.
¡Ay de la multitud de los muchos pueblos que braman como braman los mares; y del rugido de naciones que hacen ruido como rugido de impetuosas aguas!
Pero Dios le reprenderá, y huirá lejos; y será arrebatado como el tamo de los montes delante del viento, y como el cardo llevado por el torbellino.
Al tiempo de la tarde he aquí turbación; y antes que amanezca, él no es. Esta es la parte de los que nos saquean, y la suerte de los que nos despojan.