El libro de Isaías es considerado canónico en todas las tradiciones cristianas principales y en el judaísmo. La tradición etíope incluye el 'Ascensión de Isaías' en secciones apócrifas, pero el texto protocanónico de Isaías está plenamente aceptado.
Isaías
Capítulo 22
Profecía sobre el valle de la visión. ¿Qué tienes ahora, que toda tú te has subido sobre los terrados?
La que bullía, ciudad alborotada, ciudad alegre; tus muertos no fueron muertos a espada, ni muertos en guerra.
Todos tus príncipes huyeron juntos, y fueron atados sin arco; todos tus hallados fueron atados juntos, aunque huyeron lejos.
Por tanto dije: Apartaos de mí; lloraré amargamente; no os afanéis por consolarme de la destrucción de la hija de mi pueblo.
Porque día de alboroto, de atropellamiento y de confusión, por el Señor, Jehová de los ejércitos, en el valle de la visión; de derribar el muro y clamar al monte.
Y Elam tomó aljaba, con carros de hombres y jinetes, y Kir descubrió escudos.
Y tus escogidos valles se llenaron de carros, y los jinetes acamparon a la puerta.
Y la cubierta de Judá fue descubierta; porque miraste entonces las armas de la casa del bosque.
Y visteis las roturas de la ciudad de David, que eran muchas; y recogisteis las aguas del estanque de abajo.
Y contasteis las casas de Jerusalén, y derribasteis casas para fortalecer el muro.
E hicisteis también un estanque entre los dos muros para las aguas del estanque viejo; pero no mirasteis al que lo había hecho, ni reconocisteis al que lo formó desde antiguo.
Y os llamó el Señor, Jehová de los ejércitos, en aquel día, a llanto y a endechas, a arrancar el cabello y a vestir cilicio;
y he aquí que fue alegría y gozo, matar vacas y degollar ovejas, comer carne y beber vino, diciendo: Comamos y bebamos, porque mañana moriremos.
Y esto se reveló a mis oídos de Jehová de los ejércitos: Que este pecado no os será perdonado hasta que muráis, dice el Señor, Jehová de los ejércitos.
Así dijo el Señor, Jehová de los ejércitos: Anda, ve a este tesorero, a Sebna, el mayordomo, y dile:
¿Qué tienes tú aquí, o quién tienes aquí, que labraste aquí sepulcro? El cual labró en altura su sepulcro, y cavó en la peña su morada.
He aquí que Jehová te arrojará con violencia, hombre fuerte, y te asirá fuertemente.
Te hará dar vueltas, y te enviará a provincia ancha de tierra; allí morirás, y allí irán los carros de tu gloria, oh tú, afrenta de la casa de tu Señor.
Y te arrojaré de tu puesto, y de tu estado te derribaré.
Y acontecerá en aquel día, que llamaré a mi siervo Eliaquim, hijo de Hilcías;
y lo vestiré de tu túnica, y lo ceñiré con tu talabarte, y entregaré en su mano tu poder; y será padre al morador de Jerusalén, y a la casa de Judá.
Y pondré la llave de la casa de David sobre su hombro; y abrirá, y nadie cerrará; cerrará, y nadie abrirá.
Y lo fijaré como clavo en lugar firme; y será por asiento de honra para la casa de su padre.
Y colgarán de él toda la gloria de la casa de su padre, los vástagos y los hijos pequeños, todos los vasos pequeños, desde los tazones hasta todos los jarros.
En aquel día, dice Jehová de los ejércitos, el clavo fijado en lugar firme será quitado, y será cortado y caerá; y la carga que sobre él estaba se echará a perder; porque Jehová lo ha dicho.