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El libro de Isaías es considerado canónico en todas las tradiciones cristianas principales y en el judaísmo. La tradición etíope incluye el 'Ascensión de Isaías' en secciones apócrifas, pero el texto protocanónico de Isaías está plenamente aceptado.

Isaías

Capítulo 33

1

¡Ay de ti, el que saqueas, que nunca fuiste saqueado; el que haces deslealtad, que nadie contra ti la hizo! Cuando acabes de saquear, serás saqueado; y cuando acabes la deslealtad, harán deslealtad contra ti.

2

Oh Jehová, ten misericordia de nosotros; a ti te hemos esperado; sé tú nuestro brazo cada mañana, nuestra salvación en el tiempo de la tribulación.

3

Al estruendo del tumulto huyeron los pueblos; a tu levantamiento fueron esparcidas las naciones.

4

Y serán recogidos vuestros despojos como se recogen las orugas; como langostas saltan los hombres, así saltan sobre ellos.

5

Jehová es excelso, que mora en las alturas; él llenó a Sion de juicio y de justicia.

6

Y reinará en los tiempos de tu vida; sabiduría y conocimiento, porque son abundantes riquezas de salvación; el temor de Jehová es su tesoro.

7

He aquí sus valientes claman fuera; los embajadores de paz lloran amargamente.

8

Los caminos están desiertos; no hay quien pase por las calzadas; el enemigo ha quebrantado el pacto, menospreció a las ciudades, no tuvo consideración de los hombres.

9

La tierra lloró, se enlutó; el Líbano se avergonzó, se secó; Sarón se ha tornado como un desierto; Basán y Carmel fueron sacudidos.

10

Ahora me levantaré, dice Jehová; ahora seré exaltado; ahora seré enaltecido.

11

Concibéis hielo, dais a luz rastrojo; vuestro furor es fuego que os devorará.

12

Y los pueblos serán como quemazón de cal; como espinos cortados serán quemados en el fuego.

13

Oíd, los que estáis lejos, lo que he hecho; y vosotros, los que estáis cerca, reconoced mi poderío.

14

Los pecadores se asombraron en Sion; espanto sobrecogió a los hipócritas. ¿Quién de nosotros morará con el fuego consumidor? ¿Quién de nosotros habitará con las llamas eternas?

15

El que camina en justicia y habla lo recto; el que aborrece la ganancia de violencias; el que sacude sus manos para no recibir soborno; el que tapa sus oídos para no oír homicidios; el que cierra sus ojos para no ver el mal.

16

Éste habitará en las alturas; fortaleza de rocas será su lugar de refugio; se le dará su pan, y sus aguas serán seguras.

17

Tus ojos verán al Rey en su hermosura; verán la tierra que está lejana.

18

Tu corazón meditará en el terror: ¿Dónde está el que cuenta? ¿Dónde está el que pesa? ¿Dónde está el que cuenta las torres?

19

No verás a aquel pueblo espantoso, pueblo de lengua incomprensible, de habla tartamuda que no puedas entender.

20

Mira a Sion, ciudad de nuestras fiestas solemnes; tus ojos verán a Jerusalén, morada de quietud, tienda que no será desarmada, ni sus estacas serán arrancadas nunca jamás, ni ninguna de sus cuerdas será rota.

21

Porque ciertamente allí será Jehová para con nosotros; será un lugar de ríos, de arroyos muy anchos, por el cual no andará nave de remos, ni por él pasará galera.

22

Porque Jehová es nuestro juez, Jehová es nuestro legislador, Jehová es nuestro Rey; él mismo nos salvará.

23

Tus cuerdas se aflojaron; no afirmaron su mástil, ni extendieron la vela; entonces será repartido presa de muchos despojos; aun los cojos tomarán presa.

24

No dirá el morador: Estoy enfermo; al pueblo que more en ella le será perdonada la iniquidad.

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