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El libro de Isaías es considerado canónico en todas las tradiciones cristianas principales y en el judaísmo. La tradición etíope incluye el 'Ascensión de Isaías' en secciones apócrifas, pero el texto protocanónico de Isaías está plenamente aceptado.

Isaías

Capítulo 37

1

Cuando el rey Ezequías lo oyó, rasgó sus vestidos y se cubrió de cilicio, y entró en la casa de Jehová.

2

Y envió a Eliaquim mayordomo, y a Sebna escriba, y a los ancianos de los sacerdotes, cubiertos de cilicio, al profeta Isaías hijo de Amoz.

3

Los cuales le dijeron: Ezequías dice así: Día de angustia, de reprensión y de blasfemia es este día; porque los hijos han llegado al nacimiento, y no hay fuerza para dar a luz.

4

Quizás oirá Jehová tu Dios las palabras de Rabsaces, a quien envió el rey de Asiria su señor para injuriar al Dios viviente, y para vituperar con palabras que Jehová tu Dios oyó. Ora, pues, por el remanente que aún ha quedado.

5

Vinieron, pues, los siervos del rey Ezequías a Isaías.

6

Y les dijo Isaías: Diréis así a vuestro señor: Así ha dicho Jehová: No temas por las palabras que has oído, con las cuales me blasfemaron los siervos del rey de Asiria.

7

He aquí que yo pondré en él un espíritu, y oirá rumor, y se volverá a su tierra; y yo haré que caiga a espada en su tierra.

8

Y volviendo Rabsaces, halló al rey de Asiria combatiendo contra Libna; porque había oído que se había partido de Laquis.

9

Y oyó decir de Tirhaca, rey de Etiopía: Ha salido para hacerte guerra. Cuando lo oyó, envió embajadores a Ezequías, diciendo:

10

Hablaréis así a Ezequías rey de Judá, diciendo: No te engañe tu Dios en quien tú confías, diciendo: Jerusalén no será entregada en mano del rey de Asiria.

11

He aquí tú has oído lo que han hecho los reyes de Asiria a todas las tierras, destruyéndolas por completo; ¿y tú escaparás?

12

¿Acaso los libraron los dioses de las naciones que mis padres destruyeron, como Gozán, Harán, Resef, y los hijos de Edén que estaban en Telasar?

13

¿Dónde está el rey de Hamat, el rey de Arfad, el rey de la ciudad de Sefarvaim, de Hena y de Iva?

14

Y recibió Ezequías las cartas de mano de los embajadores, y las leyó; y subió a la casa de Jehová, y las extendió Ezequías delante de Jehová.

15

E hizo Ezequías oración delante de Jehová, diciendo:

16

Jehová de los ejércitos, Dios de Israel, que moras entre los querubines, sólo tú eres Dios de todos los reinos de la tierra; tú hiciste los cielos y la tierra.

17

Inclina, oh Jehová, tu oído, y oye; abre, oh Jehová, tus ojos, y mira; y oye todas las palabras de Senaquerib, que ha enviado a blasfemar contra el Dios viviente.

18

Ciertamente, oh Jehová, los reyes de Asiria han asolado a todas las naciones y a sus tierras,

19

y entregaron los dioses de ellas al fuego, porque no eran dioses, sino obra de manos de hombre, madera y piedra; por eso los destruyeron.

20

Ahora, pues, Jehová, Dios nuestro, líbranos de su mano, para que todos los reinos de la tierra conozcan que sólo tú eres Jehová.

21

Entonces Isaías hijo de Amoz envió a decir a Ezequías: Así ha dicho Jehová, Dios de Israel: Por cuanto has orado contra Senaquerib, rey de Asiria,

22

esta es la palabra que Jehová ha pronunciado contra él: La virgen hija de Sion te menosprecia, te escarnece; detrás de ti menea su cabeza la hija de Jerusalén.

23

¿A quién has injuriado, y contra quién has blasfemado? ¿Y contra quién has alzado la voz, y has levantado en alto tus ojos? Contra el Santo de Israel.

24

Por mano de tus siervos has injuriado al Señor, y has dicho: Con la multitud de mis carros he subido a la cumbre de los montes, a las cumbres más excelsas del Líbano; cortaré sus altos cedros, y sus cipreses escogidos; y entraré en la altura de su término, en el bosque de su Carmel.

25

Yo cavé y bebí las aguas; y con las pisadas de mis pies secaré todos los ríos de Egipto.

26

¿Nunca has oído que desde tiempos antiguos yo lo hice, desde los días de la antigüedad lo tengo planeado? Ahora lo he hecho venir; y será para asolamiento de ciudades fortificadas, en montones de ruinas.

27

Por tanto, sus moradores, faltos de fuerza, fueron quebrantados, y fueron confundidos; fueron como hortaliza del campo, y como césped verde; como hierba de los techos, que con el calor se seca.

28

Yo conozco tu morada, tu salida y tu entrada, y tu furor contra mí.

29

Por cuanto te has enfurecido contra mí, y tu arrogancia ha subido a mis oídos, pondré, pues, mi garfio en tu nariz, y mi freno en tus labios, y te haré volver por el camino por donde viniste.

30

Y esto te será por señal: Comeréis este año lo que nace de suyo; el segundo año lo que renace; y el tercer año sembrad y segad, y plantad viñas, y comed su fruto.

31

Y lo que se salve de la casa de Judá, lo que haya quedado, echará raíz abajo, y dará fruto arriba.

32

Porque de Jerusalén saldrá un remanente, y del monte de Sion un resto. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto.

33

Por tanto, así dice Jehová acerca del rey de Asiria: No entrará en esta ciudad, ni echará flecha en ella, ni la asaltará con escudo, ni levantará baluarte contra ella.

34

Por el camino que vino, por él se volverá, y no entrará en esta ciudad, dice Jehová.

35

Porque yo ampararé a esta ciudad para salvarla, por amor a mí mismo, y por amor a mi siervo David.

36

Y salió un ángel de Jehová, y mató en el campamento de los asirios a ciento ochenta y cinco mil; y cuando se levantaron por la mañana, he aquí que todo era cuerpos de muertos.

37

Entonces Senaquerib rey de Asiria se fue, y volvió y habitó en Nínive.

38

Y aconteció que mientras adoraba en el templo de Nisroc su dios, sus hijos Adramelec y Sarezer lo mataron a espada, y huyeron a la tierra de Ararat; y reinó en su lugar Esar-hadón su hijo.

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