El libro de Isaías es considerado canónico en todas las tradiciones cristianas principales y en el judaísmo. La tradición etíope incluye el 'Ascensión de Isaías' en secciones apócrifas, pero el texto protocanónico de Isaías está plenamente aceptado.
Isaías
Capítulo 38
En aquellos días Ezequías enfermó de muerte. Y vino a él el profeta Isaías hijo de Amoz, y le dijo: Jehová dice así: Ordena tu casa, porque morirás, y no vivirás.
Entonces volvió Ezequías su rostro a la pared, e hizo oración a Jehová,
y dijo: Oh Jehová, te ruego que te acuerdes ahora de que he andado delante de ti en verdad y con corazón íntegro, y he hecho lo que es bueno delante de tus ojos. Y lloró Ezequías amargamente.
Entonces vino palabra de Jehová a Isaías, diciendo:
Ve, y di a Ezequías: Así dice Jehová, el Dios de David tu padre: He oído tu oración, y he visto tus lágrimas; he aquí que yo añado a tus días quince años.
Y te libraré a ti y a esta ciudad de mano del rey de Asiria; y ampararé esta ciudad.
Y esto te será de parte de Jehová por señal de que él hará esto que ha dicho:
He aquí que yo haré volver la sombra por los grados, que ha descendido con el sol en el reloj de Acaz, diez grados atrás. Y el sol volvió diez grados atrás por los grados que había descendido.
Escritura de Ezequías, rey de Judá, cuando enfermó, y sanó de su enfermedad.
Yo dije: En la mitad de mis días iré a las puertas del Seol; privado soy del resto de mis años.
Dije: No veré a JAH, a JAH en la tierra de los vivientes; ya no veré más hombre con los moradores del mundo.
Mi morada ha sido movida y trasladada de mí como tienda de pastor; enrollé como tejedor mi vida; me cortó de la trama; desde el día hasta la noche me acabarás.
Clamé hasta la mañana; cual león, así quebrantó todos mis huesos; desde el día hasta la noche me acabarás.
Como la golondrina, como la grulla, así parlaba; gemía como la paloma; alzaba mis ojos a lo alto. Jehová, angustia tengo; sé tú mi fiador.
¿Qué diré? Me dijo, e hizo él; caminar lentamente todos mis años, a causa de la amargura de mi alma.
Oh Señor, por estas cosas se vive, y en todas ellas está la vida de mi espíritu; Tú me darás salud, y haré que viva.
He aquí, amargura grande me sobrevino en la paz; mas a ti agradó librar mi vida del hoyo de corrupción, porque has echado tras tus espaldas todos mis pecados.
Porque el Seol no te loará, ni te alabará la muerte; ni los que descienden al abismo esperarán tu verdad.
El que vive, el que vive, éste te loará, como yo hoy; el padre hará notoria a los hijos tu verdad.
Jehová me salvará; por tanto, cantaremos con mis instrumentos de cuerda todos los días de nuestra vida en la casa de Jehová.
Y había dicho Isaías: Tomen una masa de higos, y pónganla sobre la llaga, y sanará.
Y había dicho Ezequías: ¿Qué señal tendré de que subiré a la casa de Jehová?