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El libro de Isaías es considerado canónico en todas las tradiciones cristianas principales y en el judaísmo. La tradición etíope incluye el 'Ascensión de Isaías' en secciones apócrifas, pero el texto protocanónico de Isaías está plenamente aceptado.

Isaías

Capítulo 38

1

En aquellos días Ezequías enfermó de muerte. Y vino a él el profeta Isaías hijo de Amoz, y le dijo: Jehová dice así: Ordena tu casa, porque morirás, y no vivirás.

2

Entonces volvió Ezequías su rostro a la pared, e hizo oración a Jehová,

3

y dijo: Oh Jehová, te ruego que te acuerdes ahora de que he andado delante de ti en verdad y con corazón íntegro, y he hecho lo que es bueno delante de tus ojos. Y lloró Ezequías amargamente.

4

Entonces vino palabra de Jehová a Isaías, diciendo:

5

Ve, y di a Ezequías: Así dice Jehová, el Dios de David tu padre: He oído tu oración, y he visto tus lágrimas; he aquí que yo añado a tus días quince años.

6

Y te libraré a ti y a esta ciudad de mano del rey de Asiria; y ampararé esta ciudad.

7

Y esto te será de parte de Jehová por señal de que él hará esto que ha dicho:

8

He aquí que yo haré volver la sombra por los grados, que ha descendido con el sol en el reloj de Acaz, diez grados atrás. Y el sol volvió diez grados atrás por los grados que había descendido.

9

Escritura de Ezequías, rey de Judá, cuando enfermó, y sanó de su enfermedad.

10

Yo dije: En la mitad de mis días iré a las puertas del Seol; privado soy del resto de mis años.

11

Dije: No veré a JAH, a JAH en la tierra de los vivientes; ya no veré más hombre con los moradores del mundo.

12

Mi morada ha sido movida y trasladada de mí como tienda de pastor; enrollé como tejedor mi vida; me cortó de la trama; desde el día hasta la noche me acabarás.

13

Clamé hasta la mañana; cual león, así quebrantó todos mis huesos; desde el día hasta la noche me acabarás.

14

Como la golondrina, como la grulla, así parlaba; gemía como la paloma; alzaba mis ojos a lo alto. Jehová, angustia tengo; sé tú mi fiador.

15

¿Qué diré? Me dijo, e hizo él; caminar lentamente todos mis años, a causa de la amargura de mi alma.

16

Oh Señor, por estas cosas se vive, y en todas ellas está la vida de mi espíritu; Tú me darás salud, y haré que viva.

17

He aquí, amargura grande me sobrevino en la paz; mas a ti agradó librar mi vida del hoyo de corrupción, porque has echado tras tus espaldas todos mis pecados.

18

Porque el Seol no te loará, ni te alabará la muerte; ni los que descienden al abismo esperarán tu verdad.

19

El que vive, el que vive, éste te loará, como yo hoy; el padre hará notoria a los hijos tu verdad.

20

Jehová me salvará; por tanto, cantaremos con mis instrumentos de cuerda todos los días de nuestra vida en la casa de Jehová.

21

Y había dicho Isaías: Tomen una masa de higos, y pónganla sobre la llaga, y sanará.

22

Y había dicho Ezequías: ¿Qué señal tendré de que subiré a la casa de Jehová?

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