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El libro de Isaías es considerado canónico en todas las tradiciones cristianas principales y en el judaísmo. La tradición etíope incluye el 'Ascensión de Isaías' en secciones apócrifas, pero el texto protocanónico de Isaías está plenamente aceptado.

Isaías

Capítulo 39

1

En aquel tiempo Merodac-baladán, hijo de Baladán, rey de Babilonia, envió cartas y presentes a Ezequías, porque había oído que había estado enfermo, y que había convalecido.

2

Y Ezequías se alegró por ellos, y les mostró la casa de su tesoro, plata y oro, especias, ungüentos preciosos, toda su casa de armas, y todo lo que se hallaba en sus tesoros; no hubo cosa en su casa ni en todo su dominio que Ezequías no les mostrase.

3

Entonces vino el profeta Isaías al rey Ezequías, y le dijo: ¿Qué han dicho estos hombres, y de dónde han venido a ti? Y Ezequías respondió: De lejana tierra han venido a mí, de Babilonia.

4

Y él preguntó: ¿Qué han visto en tu casa? Y dijo Ezequías: Han visto todo lo que hay en mi casa; no hay cosa en mis tesoros que no les haya mostrado.

5

Entonces Isaías dijo a Ezequías: Oye palabra de Jehová de los ejércitos:

6

He aquí, vienen días en que todo lo que hay en tu casa, y todo lo que tus padres han atesorado hasta hoy, será llevado a Babilonia; no quedará nada, dice Jehová.

7

Y tomarán de tus hijos que saldrán de ti, los cuales habrás engendrado, para que sean eunucos en el palacio del rey de Babilonia.

8

Entonces Ezequías dijo a Isaías: La palabra de Jehová que has hablado es buena. Y añadió: Porque habrá paz y verdad en mis días.

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