El libro de Isaías es considerado canónico en todas las tradiciones cristianas principales y en el judaísmo. La tradición etíope incluye el 'Ascensión de Isaías' en secciones apócrifas, pero el texto protocanónico de Isaías está plenamente aceptado.
Isaías
Capítulo 43
Ahora, así dice Jehová, Creador tuyo, oh Jacob, y Formador tuyo, oh Israel: No temas, porque yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú.
Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti.
Porque yo Jehová, Dios tuyo, el Santo de Israel, soy tu Salvador; a Egipto he dado por tu rescate, a Etiopía y a Seba por ti.
Porque a mis ojos fuiste de gran precio, fuiste honorable, y yo te amé; daré, pues, hombres por ti, y naciones por tu vida.
No temas, porque yo estoy contigo; del oriente traeré tu generación, y del occidente te recogeré.
Diré al norte: Da acá; y al sur: No detengas; trae de lejos mis hijos, y mis hijas de los confines de la tierra,
todos los llamados de mi nombre; para gloria mía los he creado, los he formado y los he hecho.
Sacad al pueblo ciego que tiene ojos, y a los sordos que tienen oídos.
Reúnanse todas las naciones, y congreguense todos los pueblos. ¿Quién hay entre ellos que pueda declarar esto, y hacernos oír las cosas primeras? Presenten sus testigos, y justifíquense; oigan, y digan: Verdad.
Vosotros sois mis testigos, dice Jehová, y mi siervo que yo escogí, para que me conozcáis y creáis, y entendáis que yo mismo soy; antes de mí no fue formado dios, ni lo será después de mí.
Yo, yo Jehová, y fuera de mí no hay quien salve.
Yo anuncié, y salvé, e hice oír, y no hay entre vosotros dios extraño. Vosotros, pues, sois mis testigos, dice Jehová, que yo soy Dios.
Aun antes que hubiera día, yo era; y no hay quien de mi mano libre. Yo obro, ¿quién lo estorbará?
Así dice Jehová, Redentor vuestro, el Santo de Israel: Por amor de vosotros enviaré a Babilonia, y haré descender fugitivos, aun a los caldeos, en las naves de que se glorían.
Yo Jehová, Santo vuestro, Creador de Israel, vuestro Rey.
Así dice Jehová, el que abre camino en el mar, y senda en las aguas impetuosas;
el que saca carro y caballo, ejército y fuerza; caen juntamente para nunca levantarse; son apagados, como pábilo se apagan.
No os acordéis de las cosas pasadas, ni traigáis a memoria las cosas antiguas.
He aquí que yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz; ¿no la conoceréis? Otra vez abriré camino en el desierto, y ríos en la soledad.
Las fieras del campo me honrarán, los chacales y los avestruces; porque daré aguas en el desierto, ríos en la soledad, para que beba mi pueblo, mi escogido.
Este pueblo he creado para mí; mis alabanzas publicará.
Y no me invocaste a mí, oh Jacob; antes de mí te cansaste, oh Israel.
No me trajiste los carneros de tus holocaustos, ni con tus sacrificios me honraste; no te hice servir con ofrenda, ni te hice fatigar con incienso.
No compraste para mí caña aromática por dinero, ni me saciaste con la grosura de tus sacrificios; sino que me hiciste servir con tus pecados, me has fatigado con tus maldades.
Yo, yo soy el que borro tus rebeliones por amor de mí mismo, y no me acordaré de tus pecados.
Hazme recordar, entremos juntos en juicio; cuenta tú, para que te justifiques.
Tu primer padre pecó, y tus transmisores se rebelaron contra mí.
Por tanto, profané yo los príncipes del santuario, y entregué a Jacob al anatema, y a Israel a vituperios.