El libro de Isaías es considerado canónico en todas las tradiciones cristianas principales y en el judaísmo. La tradición etíope incluye el 'Ascensión de Isaías' en secciones apócrifas, pero el texto protocanónico de Isaías está plenamente aceptado.
Isaías
Capítulo 44
Ahora pues, oye, Jacob, siervo mío, e Israel, a quien yo escogí.
Así dice Jehová, Hacedor tuyo, y el que te formó desde el vientre, el cual te ayudará: No temas, siervo mío Jacob, y tú, Jesurún, a quien yo escogí.
Porque yo derramaré aguas sobre el sequedal, y ríos sobre la tierra árida; mi Espíritu derramaré sobre tu generación, y mi bendición sobre tus renuevos;
y brotarán como entre hierba, como sauces junto a las corrientes de las aguas.
Este dirá: Yo soy de Jehová; el otro se llamará del nombre de Jacob; y el otro escribirá con su mano: A Jehová, y se apellidará del nombre de Israel.
Así dice Jehová, Rey de Israel, y su Redentor, Jehová de los ejércitos: Yo soy el primero, y yo soy el postrero, y fuera de mí no hay Dios.
¿Y quién proclamará como yo? Que lo anuncie y me lo exponga en orden desde que establecí el pueblo antiguo. Anúncienles lo que viene, y lo que está por venir.
No temáis, ni os amedrentéis. ¿No te lo hice oír desde la antigüedad, y te lo dije? Luego vosotros sois mis testigos. No hay Dios sino yo. No hay Fuerte; no conozco ninguno.
Todos los fabricantes de ídolos son nada, y sus más preciadas obras de ningún valor; y sus testigos no ven, ni conocen, para que sean avergonzados.
¿Quién forma un dios, o funde una imagen de hierro que para nada es provechosa?
He aquí que todos sus seguidores serán avergonzados; y los artífices son hombres; todos se juntarán, se presentarán, y se confundirán juntamente.
El herrero toma la lima, y labra una imagen en las brasas; a martillo la forma, y la forja con su brazo fuerte; tiene hambre, y le faltan las fuerzas; no bebe agua, y se fatiga.
El carpintero tiende la cuerda, la señala con una regla, la alisa con cepillo; luego la señala con el compás, y la forma conforme a la figura de un hombre, a la hermosura de un hombre, para que more en una casa.
Corta cedros para sí, toma ciprés y encina, y crece entre los árboles del bosque; planta pino, y la lluvia lo hace crecer.
Luego sirve al hombre para encenderse, y toma de ellos, y se calienta; enciende también un horno, y cuece el pan. Además hace un dios, y lo adora; hace una imagen de talla, y se postra delante de ella.
La mitad de la madera quema en el fuego; con la mitad come carne, prepara un asado, y se sacia; también se calienta, y dice: ¡Ah, ya me he calentado, he visto las llamas!
Y del sobrino hace un dios, una imagen de talla; se postra delante de ella, la adora, y le ruega diciéndole: Líbrame, porque mi dios eres tú.
No saben ni entienden; porque encostrados están sus ojos para no ver, y su corazón para no entender.
No reflexionan en su corazón, ni tienen conocimiento ni entendimiento para decir: La mitad de la madera quemé en el fuego, y además cocí pan sobre las brasas, asé carne, y la comí; ¿y del resto haré una abominación? ¿Me postraré delante de un leño?
Apacienta de ceniza; el corazón engañado le desvió; no puede librar su alma, ni decir: ¿No es mentira lo que tengo en mi mano?
Acuérdate de estas cosas, oh Jacob, y tú Israel, porque eres mi siervo; yo te formé, siervo mío eres; Israel, no me olvides.
Deshice como una nube tus rebeliones, y como niebla tus pecados; vuélvete a mí, porque yo te redimí.
Cantad, cielos, porque Jehová lo hizo; gritad, profundidades de la tierra; prorrumpid, montes, en cántico; y vosotros, todos los árboles del bosque, alzad canción; porque Jehová redimió a Jacob, y en Israel será glorificado.
Así dice Jehová, tu Redentor, que te formó desde el vientre: Yo Jehová, que lo hago todo, que extiendo solo los cielos, que extiendo la tierra por mí mismo;
que deshago las señales de los adivinos, y enflaquezco a los agoreros; que hago retroceder a los sabios, y vuelvo su sabiduría en locura;
que confirmo la palabra de su siervo, y cumplo el consejo de sus mensajeros; que digo a Jerusalén: Serás habitada; y a las ciudades de Judá: Serán reedificadas, y sus ruinas levantaré;
que digo a lo profundo: Sé seco; y tus ríos haré secar;
que digo a Ciro: Es mi pastor, y cumplirá todo lo que yo quiero; al decir a Jerusalén: Serás edificada; y al templo: Serás fundado.