El libro de Isaías es considerado canónico en todas las tradiciones cristianas principales y en el judaísmo. La tradición etíope incluye el 'Ascensión de Isaías' en secciones apócrifas, pero el texto protocanónico de Isaías está plenamente aceptado.
Isaías
Capítulo 45
Así dice Jehová a su ungido, a Ciro, al cual tomé yo por su mano derecha, para sujetar naciones delante de él y desatar lomos de reyes; para abrir delante de él puertas, y las puertas no se cerrarán:
Yo iré delante de ti, y enderezaré los lugares tortuosos; quebrantaré puertas de bronce, y cerrojos de hierro haré pedazos;
y te daré los tesoros escondidos, y los secretos muy guardados, para que sepas que yo soy Jehová, el Dios de Israel, que te pongo nombre.
Por amor de mi siervo Jacob, y de Israel mi escogido, te llamé por tu nombre; te puse sobrenombre, aunque no me conociste.
Yo soy Jehová, y ninguno más hay; no hay Dios fuera de mí. Yo te ceñiré, aunque tú no me conociste,
para que se sepa desde el nacimiento del sol, y hasta donde se pone, que no hay fuera de mí. Yo Jehová, y ninguno más hay;
yo formo la luz y creo las tinieblas, hago la paz y creo la adversidad. Yo Jehová soy el que hago todo esto.
Destilad, cielos, de arriba, y las nubes destilen justicia; ábrase la tierra, y produzcan la salvación, y brote junto la justicia; yo Jehová he creado esto.
¡Ay del que pleitea con su Hacedor! ¡El tiesto con los tiestos de la tierra! ¿Dirá el barro al que lo labra: Qué haces? ¿O tu obra: No tiene manos?
¡Ay del que dice a su padre: ¿Qué engendras? Y a la mujer: ¿Qué das a luz?
Así dice Jehová, el Santo de Israel, su Hacedor: Preguntadme de las cosas por venir; acerca de mis hijos, y acerca de la obra de mis manos, me mandáis.
Yo hice la tierra, y creé sobre ella al hombre; yo, mis manos, extendieron los cielos, y a todo su ejército mandé.
Yo lo desperté en justicia, y enderezaré todos sus caminos; él edificará mi ciudad, y soltará a mis cautivos, no por precio ni por dones, dice Jehová de los ejércitos.
Así dice Jehová: El trabajo de Egipto, y las mercancías de Etiopía y de los sabeos, hombres de elevada estatura, pasarán a ti, y serán tuyos; irán detrás de ti, pasarán con grillos; se postrarán ante ti, y te dirán suplicantes: Ciertamente Dios está en ti, y no hay más Dios.
Verdaderamente tú eres Dios escondido, Dios de Israel, que salvas.
Todos fueron avergonzados y confundidos; se fueron juntamente en afrenta los fabricantes de ídolos.
Israel es salvo por Jehová con salvación eterna; no os avergonzaréis ni os confundiréis en los siglos eternos.
Porque así dice Jehová, que creó los cielos; él es Dios, formó la tierra, la hizo y la estableció; no la creó en vano, para que fuese habitada la creó: Yo soy Jehová, y no hay otro.
No hablé en secreto, en un lugar oscuro de la tierra; no dije a la descendencia de Jacob: En vano me buscáis. Yo soy Jehová que hablo justicia, que anuncio rectitud.
Reuníos y venid, acercaos todos los que escapasteis de las naciones. No tienen conocimiento los que levantan el madero de su ídolo, y ruegan a un dios que no salva.
Proclamad, y hacedlos acercarse, y entren todos en consulta; ¿quién hizo oír esto desde la antigüedad, y lo dijo desde entonces? ¿No soy yo Jehová? No hay más Dios que yo; Dios justo y Salvador; ningún otro fuera de mí.
Mirad a mí, y sed salvos, todos los términos de la tierra, porque yo soy Dios, y no hay más.
Por mí mismo hice juramento, de mi boca salió palabra en justicia, y no será revocada: Que ante mí se doblará toda rodilla, y toda lengua jurará.
En Jehová será justificada, y se gloriará toda la descendencia de Israel.
De Jehová vendrá toda la justicia; y se gloriarán en él todos los de Israel.