El libro de Isaías es considerado canónico en todas las tradiciones cristianas principales y en el judaísmo. La tradición etíope incluye el 'Ascensión de Isaías' en secciones apócrifas, pero el texto protocanónico de Isaías está plenamente aceptado.
Isaías
Capítulo 48
Oíd esto, casa de Jacob, que os llamáis del nombre de Israel, los que salisteis de las aguas de Judá, los que juráis por el nombre de Jehová, y traéis a la memoria al Dios de Israel, mas no en verdad ni en justicia;
porque de la santa ciudad se nombran, y se apoyan sobre el Dios de Israel; Jehová de los ejércitos es su nombre.
Lo pasado ya lo he anunciado desde el principio; de mi boca salió, y lo publiqué; de repente lo hice, y vino.
Porque sabía que eres duro, y cuello de hierro es tu cerviz, y tu frente de bronce.
Te lo anuncié desde el principio; antes que sucediese te lo dije, para que no dijeras: Mi ídolo lo hizo, y mis imágenes de talla y mis imágenes de fundición lo mandaron.
Ya lo has oído, mira todo esto; ¿y no lo anunciaréis? Desde ahora te muestro cosas nuevas y ocultas que no conocías.
Ahora han sido creadas, y no hace tiempo, y antes de hoy no habías oído de ellas, para que no digas: He aquí que yo las sabía.
Nunca las oíste, ni las conociste, ni ha mucho tiempo fueron abiertas tus orejas; porque sabía que eres rebelde, y que te llamaste transgresor desde el vientre.
Por amor de mi nombre diferiré mi ira, y por mi alabanza la reprimiré para que no te corte.
He aquí que te he purificado, aunque no con plata; te he escogido en horno de aflicción.
Por causa de mí mismo, por causa de mí mismo lo haré, porque ¿cómo sería profanado? Mi gloria no la daré a otro.
Oyeme, Jacob, y tú, Israel, llamado por mí: Yo mismo, yo el primero, yo también el postrero.
Mi mano fundó también la tierra, y mi mano derecha midió los cielos con el palmo; al llamarlos, comparecieron juntamente.
Reuníos, todos vosotros, y oíd: ¿Quién de ellos ha anunciado estas cosas? Jehová lo amará, y hará su voluntad en Babilonia, y su brazo será contra los caldeos.
Yo, yo hablé, y le llamé; lo traje, y su camino prosperará.
Acercaos a mí, oíd esto: desde el principio no hablé en secreto; desde que eso se hizo, allí estaba yo; y ahora me envió Jehová el Señor, y su Espíritu.
Así ha dicho Jehová, tu Redentor, el Santo de Israel: Yo soy Jehová Dios tuyo, que te enseña para beneficio tuyo, que te encamina por el camino que debes seguir.
¡Oh, si hubieras atendido a mis mandamientos! Fuera tu paz como un río, y tu justicia como las ondas del mar.
Fuera tu descendencia como la arena, y los renuevos de tus entrañas como sus granos; nunca fuera cortado ni borrado su nombre de delante de mí.
Salid de Babilonia, huid de entre los caldeos, con voz de júbilo proclamadlo, hacedlo oír, llevadlo hasta el fin de la tierra; decid: Redimió Jehová a su siervo Jacob.
Y no tuvieron sed cuando los llevó por los desiertos; les hizo brotar agua de la roca; hendió la peña, y brotaron aguas.
No hay paz para los malos, dice Jehová.