El libro de Isaías es considerado canónico en todas las tradiciones cristianas principales y en el judaísmo. La tradición etíope incluye el 'Ascensión de Isaías' en secciones apócrifas, pero el texto protocanónico de Isaías está plenamente aceptado.
Isaías
Capítulo 57
Fallece el justo, y no hay quien piense en ello; y los piadosos mueren, y no hay quien entienda que delante del mal es quitado el justo.
Entrará en la paz; descansarán en sus lechos todos los que andan delante de Dios.
Mas vosotros acercaos aquí, hijos de hechiceros, generación de adúlteros y de rameras.
¿De quién os habéis burlado? ¿Contra quién hacéis la boca? ¿Contra quién alargáis la lengua? ¿No sois vosotros hijos rebeldes, simiente mentirosa,
que os enfervorizáis con los ídolos debajo de todo árbol frondoso, degollando los niños en los arroyos, debajo de las peñas?
En las piedras lisas del valle está tu parte; ellas, ellas son tu suerte; y a ellas derramaste libación, y ofreciste ofrenda. ¿No he de castigar estas cosas?
Sobre monte alto y levantado pusiste tu cama; allí también subiste a hacer sacrificio.
Detrás de la puerta y de los postes pusiste tu recuerdo; porque a otro te descubriste, y subiste, ensanchaste tu cama, e hiciste con ellos pacto; amaste su cama donde quiera que la veías.
Y fuiste al rey con ungüento, y multiplicaste tus perfumes, y enviaste tus mensajeros de lejos, y te abatiste hasta la profundidad del Seol.
En la multitud de tus caminos te cansaste, pero no dijiste: No hay remedio; hallaste nueva fuerza en tu mano, por tanto no te fatigaste.
¿Y de quién tuviste miedo, o a quién temiste, para que mintieses, y no te acordases de mí, ni subieras a tu corazón? ¿No he guardado yo silencio desde atrás, y no me has temido?
Yo publicaré tu justicia y tus obras, que no te aprovecharán.
Cuando clames, líbrete tus ídolos; pero a todos ellos llevará el viento, los arrebatará el aire; mas el que en mí confía poseerá la tierra, y heredará mi santo monte.
Y se dirá: Allanad, allanad; barred el camino; quitad los tropiezos del camino de mi pueblo.
Porque así dijo el Alto y Sublime, el que habita la eternidad, y cuyo nombre es el Santo: Yo habito en la altura y la santidad, y con el quebrantado y humilde de espíritu, para hacer vivir el espíritu de los humildes, y para vivificar el corazón de los quebrantados.
Porque no contenderé para siempre, ni para siempre me enojaré; porque desfallecería ante mí el espíritu, y las almas que yo he creado.
Por la iniquidad de su codicia me enojé y lo herí; escondí mi rostro y me indigné; y él, rebelde, siguió el camino de su corazón.
He visto sus caminos, y le sanaré, y le daré reposo, y tornaré consuelo a él y a sus enlutados.
Fruto de labios: Paz, paz para el que está lejos y para el que está cerca, dijo Jehová, y yo lo sanaré.
Mas los impíos son como el mar en tempestad, que no puede estarse quieto, y sus aguas arrojan cieno y lodo.
No hay paz para los impíos, dijo mi Dios.