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El libro de Isaías es considerado canónico en todas las tradiciones cristianas principales y en el judaísmo. La tradición etíope incluye el 'Ascensión de Isaías' en secciones apócrifas, pero el texto protocanónico de Isaías está plenamente aceptado.

Isaías

Capítulo 66

1

Jehová dijo así: El cielo es mi trono, y la tierra estrado de mis pies; ¿dónde está la casa que me habréis de edificar, y dónde el lugar de mi reposo?

2

Mi mano hizo todas estas cosas, y así todas estas cosas fueron, dice Jehová; pero a éste miraré, al que es pobre y humilde de espíritu, y que tiembla a mi palabra.

3

El que mata un buey es como quien mata a un hombre; el que sacrifica un cordero, como quien degüella un perro; el que ofrece un presente, como quien ofrece sangre de cerdo; el que quema incienso, como quien adora a un ídolo. Y pues escogieron sus propios caminos, y su alma tuvo en ellos complacencia,

4

también yo escogeré para ellos sus castigos, y lo que ellos temen traeré sobre ellos; porque llamé, y nadie respondió; hablé, y no oyeron; sino que hicieron lo malo delante de mis ojos, y escogieron lo que a mí no agrada.

5

Oíd palabra de Jehová, los que tembláis a su palabra: Vuestros hermanos os aborrecen, y os echan fuera por causa de mi nombre, y dicen: Jehová sea glorificado. Pero él se mostrará para vuestro gozo, y ellos serán confundidos.

6

Voz de alboroto de la ciudad, voz del templo, voz de Jehová que da el pago a sus enemigos.

7

Antes que estuviera de parto, dio a luz; antes que le vinieran dolores, dio a luz hijo.

8

¿Quién oyó cosa semejante? ¿Quién vio tal cosa? ¿Concebirá la tierra en un día? ¿Nacerá una nación de una vez? Pues Sion en cuanto estuvo de parto, dio a luz sus hijos.

9

Yo que hago dar a luz, ¿no haré nacer? dice Jehová. Yo que hago engendrar, ¿impediré el parto? ha dicho tu Dios.

10

Alegraos con Jerusalén, y gozaos con ella, todos los que la amáis; llenaos de gozo por ella, todos los que en ella os lamentáis;

11

para que maméis y os saciéis de los pechos de sus consolaciones; para que bebáis, y os deleitéis de la abundancia de su gloria.

12

Porque así dijo Jehová: He aquí que yo extiendo sobre ella paz como un río, y la gloria de las naciones como torrente que inunda; y mamaréis, y seréis llevados en brazos, y sobre las rodillas seréis mimados.

13

Como aquel a quien consuela su madre, así os consolaré yo a vosotros, y en Jerusalén tomaréis consuelo.

14

Y veréis esto, y se alegrará vuestro corazón, y vuestros huesos reverdecerán como la hierba; y la mano de Jehová se hará conocer a sus siervos, y se airará contra sus enemigos.

15

Porque he aquí que Jehová vendrá con fuego, y sus carros como torbellino, para descargar su ira con furor, y su reprensión con llamas de fuego.

16

Porque Jehová juzgará todo hombre por fuego y por su espada; y los muertos de Jehová serán multiplicados.

17

Los que se santifican y se purifican en los huertos, unos tras otros, los que comen carne de cerdo, inmundicia y ratón, juntamente serán consumidos, dice Jehová.

18

Porque yo conozco sus obras y sus pensamientos; y vendré para juntar a todos los pueblos y las lenguas; y vendrán y verán mi gloria.

19

Y pondré en ellos señal, y de ellos enviaré a los que escaparon a las naciones, a Tarsis, a Pul y a Lud, que manejan arco, a Tubal y a Javán, a las costas lejanas que no oyeron de mí, ni vieron mi gloria; y publicarán mi gloria entre las naciones.

20

Y traerán a todos vuestros hermanos de entre todas las naciones, por ofrenda a Jehová, en caballos, en carros, en literas, en mulos y en dromedarios, a mi santo monte de Jerusalén, dice Jehová, así como los hijos de Israel traen su ofrenda en vaso limpio a la casa de Jehová.

21

Y tomaré también de ellos para sacerdotes y para levitas, dice Jehová.

22

Porque como los cielos nuevos y la nueva tierra, que yo hago, permanecen delante de mí, dice Jehová, así permanecerá vuestra descendencia y vuestro nombre.

23

Y de mes en mes, y de día de reposo en día de reposo, vendrá toda carne a adorar delante de mí, dice Jehová.

24

Y saldrán, y verán los cadáveres de los hombres que se rebelaron contra mí; porque su gusano nunca morirá, ni su fuego se apagará; y serán abominables a todo hombre.

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