El libro de Jeremías es aceptado canónicamente por todas las tradiciones cristianas. En el canon etíope se encuentra dentro del grupo de los 'Profetas Mayores'. La versión de la Septuaginta (LXX) difiere en la disposición de los capítulos 46-51 (oráculos contra las naciones) que aparecen en el centro del libro (entre 25:13 y 25:14), mientras que en el texto masorético (base de las biblias protestantes y católicas) aparecen al final.
Jeremías
Capítulo 12
Justo eres tú, oh Jehová, cuando contiendo contigo; sin embargo, alegaré mi causa delante de ti: ¿Por qué es prosperado el camino de los impíos, y tienen paz todos los que se portan deslealmente?
Los plantaste, y echaron raíces; crecieron, y dieron fruto; cercano estás tú en su boca, pero lejos de sus corazones.
Mas tú, oh Jehová, me conoces; tú me viste, y probaste mi corazón para contigo. Apártalos como ovejas para el matadero, y sepáralos para el día de la matanza.
¿Hasta cuándo estará de luto la tierra, y la hierba de todo el campo se secará? Por la maldad de los que en ella moran, perecieron las bestias y las aves; porque dijeron: No verá nuestro fin.
Si corriste con peatones y te cansaron, ¿cómo contenderás con los caballos? Y si en tierra de paz estabas seguro, ¿cómo harás en la espesura del Jordán?
Porque aun tus hermanos y la casa de tu padre, también ellos se rebelaron contra ti, y clamaron en pos de ti en voz alta; no los creas, aunque te hablen bien.
He dejado mi casa, desamparado mi heredad; he entregado a la que amaba en manos de sus enemigos.
Fue para mí mi heredad como león de la selva; contra mí dio su voz; por tanto la aborrecí.
¿Es para mí mi heredad como ave de rapiña de diversas especies? ¿Hay aves de rapiña contra ella en derredor? Andad, reunid todas las bestias del campo, traedlas para que la devoren.
Muchos pastores han destruido mi viña, han hollado mi heredad, han tornado mi heredad deseable en desierto desolado.
La tornaron en desolación; desolada, llora sobre mí; toda la tierra está desolada, porque no hay hombre que reflexione.
Sobre todos los altos del desierto vinieron devastadores; porque la espada de Jehová devora desde un extremo de la tierra hasta el otro; no hay paz para ninguno.
Sembraron trigo, y segaron espinos; se cansaron, y no aprovecharon; se avergonzaron de sus frutos, por la ardiente ira de Jehová.
Así ha dicho Jehová acerca de todos mis malos vecinos, que tocan la heredad que hice poseer a mi pueblo Israel: He aquí que yo los arrancaré de su tierra, y arrancaré de en medio de ellos a la casa de Judá.
Y después que los haya arrancado, volveré y tendré misericordia de ellos, y los haré volver cada uno a su heredad y cada cual a su tierra.
Y acontecerá que si cuidadosamente aprendieren los caminos de mi pueblo, para jurar en mi nombre: Vive Jehová, así como enseñaron a mi pueblo a jurar por Baal, ellos serán prosperados en medio de mi pueblo.
Mas si no oyeren, arrancaré a esa gente, arrancándola y destruyéndola, dice Jehová.