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El libro de Jeremías es aceptado canónicamente por todas las tradiciones cristianas. En el canon etíope se encuentra dentro del grupo de los 'Profetas Mayores'. La versión de la Septuaginta (LXX) difiere en la disposición de los capítulos 46-51 (oráculos contra las naciones) que aparecen en el centro del libro (entre 25:13 y 25:14), mientras que en el texto masorético (base de las biblias protestantes y católicas) aparecen al final.

Jeremías

Capítulo 22

1

Así ha dicho Jehová: Desciende a la casa del rey de Judá, y habla allí esta palabra,

2

y dirás: Oye palabra de Jehová, oh rey de Judá, que te sientas en el trono de David, tú, y tus siervos, y tu pueblo que entra por estas puertas.

3

Así ha dicho Jehová: Haced juicio y justicia, y librad al oprimido de mano del opresor; no engañéis ni robéis al extranjero, al huérfano y a la viuda; ni derraméis sangre inocente en este lugar.

4

Porque si efectivamente hiciereis esto, entrarán por las puertas de esta casa los reyes que se sientan en el trono de David, que vayan en carros y en caballos, ellos y sus siervos y su pueblo.

5

Mas si no oyereis estas palabras, por mí mismo he jurado, dice Jehová, que esta casa será asolada.

6

Porque así ha dicho Jehová acerca de la casa del rey de Judá: Galaad eres tú para mí, y la cumbre del Líbano; aunque te pondré como un desierto, como ciudades despobladas.

7

Y enviaré contra ti destructores, cada uno con sus armas; y cortarán tus cedros escogidos, y los echarán en el fuego.

8

Y muchas gentes pasarán junto a esta ciudad, y dirá cada uno a su compañero: ¿Por qué hizo Jehová así a esta gran ciudad?

9

Y responderán: Porque dejaron el pacto de Jehová su Dios, y adoraron a dioses ajenos, y les sirvieron.

10

No lloréis al muerto, ni le compadezcáis; llorad amargamente por el que se va; porque no volverá jamás, ni verá la tierra donde nació.

11

Porque así ha dicho Jehová acerca de Salum hijo de Josías, rey de Judá, que reinó en lugar de Josías su padre, que salió de este lugar: No volverá acá jamás;

12

sino que morirá en el lugar adonde lo trasportaron, y no verá más esta tierra.

13

¡Ay del que edifica su casa sin justicia, y sus salas sin equidad, sirviéndose de su prójimo de balde, y no dándole el salario de su trabajo!

14

El que dice: Edificaré para mí casa ancha, y salas espaciosas; y le abre ventanas, y la cubre de cedro, y la pinta de bermellón.

15

¿Has de reinar, porque te esfuerzas a tener cedro? ¿No comió y bebió tu padre, e hizo juicio y justicia, y entonces le fue bien?

16

Defendió la causa del afligido y del menesteroso, y entonces estuvo bien. ¿No es esto conocerme a mí? dice Jehová.

17

Mas tus ojos y tu corazón no son sino para tu avaricia, y para derramar sangre inocente, y para hacer opresión y violencia.

18

Por tanto, así ha dicho Jehová acerca de Joacim hijo de Josías, rey de Judá: No llorarán por él, diciendo: ¡Ay hermano mío! y ¡Ay hermana! Ni llorarán por él, diciendo: ¡Ay señor! y ¡Ay de su gloria!

19

Con enterramiento de asno será enterrado, arrastrándole y echándole fuera de las puertas de Jerusalén.

20

Sube al Líbano y clama, y en Basán da tu voz, y clama también desde los pasos, porque todos tus amantes han sido quebrantados.

21

Te hablé en tu prosperidad, mas dijiste: No oiré. Este fue tu camino desde tu juventud, que no oíste mi voz.

22

El viento apacentará a todos tus pastores, y tus amantes irán en cautiverio; entonces te avergonzarás y te confundirás por toda tu maldad.

23

Oh habitadora del Líbano, que haces tu nido en los cedros, ¡cómo gemirás cuando te lleguen los dolores, angustia como de mujer que da a luz!

24

Vivo yo, dice Jehová, aunque Conías hijo de Joacim, rey de Judá, fuera anillo en mi mano derecha, aun de allí te arrancaría.

25

Y te entregaré en mano de los que buscan tu vida, en mano de aquellos a quienes temes, en mano de Nabucodonosor rey de Babilonia, y en mano de los caldeos.

26

Y te arrojarán a ti y a tu madre que te dio a luz, a tierra extraña en que no nacisteis, y allá moriréis.

27

Y no volverán a la tierra que desean volver.

28

¿Es este hombre Conías una vasija despreciada y quebrada? ¿Es un mueble del que nadie se agrada? ¿Por qué fueron arrojados, él y su descendencia, y lanzados a tierra que no conocían?

29

Tierra, tierra, tierra, oye la palabra de Jehová.

30

Así ha dicho Jehová: Escribid a este hombre por estéril, varón que no prosperará en sus días; porque ningún hombre de su descendencia prosperará para sentarse sobre el trono de David, ni para dominar más en Judá.

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