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El libro de Jeremías es aceptado canónicamente por todas las tradiciones cristianas. En el canon etíope se encuentra dentro del grupo de los 'Profetas Mayores'. La versión de la Septuaginta (LXX) difiere en la disposición de los capítulos 46-51 (oráculos contra las naciones) que aparecen en el centro del libro (entre 25:13 y 25:14), mientras que en el texto masorético (base de las biblias protestantes y católicas) aparecen al final.

Jeremías

Capítulo 23

1

¡Ay de los pastores que destruyen y disipan las ovejas de mi rebaño! dice Jehová.

2

Por tanto, así ha dicho Jehová Dios de Israel contra los pastores que apacientan mi pueblo: Vosotros dispersasteis mis ovejas, y las espantasteis, y no las habéis cuidado; he aquí que yo castigaré la maldad de vuestras obras, dice Jehová.

3

Y yo mismo juntaré el remanente de mis ovejas de todas las tierras adonde las eché, y las haré volver a sus moradas; y crecerán y se multiplicarán.

4

Y levantaré sobre ellas pastores que las apacienten; y no temerán más, ni se amedrentarán, ni serán menoscabadas, dice Jehová.

5

He aquí que vienen días, dice Jehová, en que levantaré a David un Renuevo justo, y reinará como Rey, el cual será dichoso, y hará juicio y justicia en la tierra.

6

En sus días será salvo Judá, e Israel habitará confiado; y este será su nombre con que lo llamarán: Jehová, justicia nuestra.

7

Por tanto, he aquí que días vienen, dice Jehová, que no dirán más: Vive Jehová, que hizo subir a los hijos de Israel de la tierra de Egipto;

8

sino: Vive Jehová, que hizo subir y trajo la descendencia de la casa de Israel de la tierra del norte, y de todas las tierras adonde los había echado; y habitarán en su tierra.

9

A los profetas: Mi corazón está quebrantado dentro de mí, se conmueven todos mis huesos; soy como un hombre ebrio, y como un hombre a quien ha vencido el vino, delante de Jehová, y delante de las palabras de su santidad.

10

Porque la tierra está llena de adúlteros; por causa de la maldición se enlutó la tierra, secándose las estancias del desierto; y su carrera es mala, y su fuerza no es recta.

11

Porque tanto el profeta como el sacerdote son impíos; aun en mi casa hallé su maldad, dice Jehová.

12

Por tanto, su camino les será como resbaladeros en oscuridad; serán empujados y caerán en él; porque traeré mal sobre ellos en el año de su visitación, dice Jehová.

13

En los profetas de Samaria veía despropósitos; profetizaban en nombre de Baal, y hacían errar a mi pueblo Israel.

14

En los profetas de Jerusalén he visto torpezas: cometen adulterios, andan en mentiras; fortalecen las manos de los malhechores, no se convierten los malos de su maldad. Me son todos ellos como Sodoma, y sus moradores como Gomorra.

15

Por tanto, así ha dicho Jehová de los ejércitos acerca de aquellos profetas: He aquí que yo les hago comer ajenjo, y les haré beber agua de hiel; porque de los profetas de Jerusalén salió la contaminación sobre toda la tierra.

16

Así ha dicho Jehová de los ejércitos: No escuchéis las palabras de los profetas que os profetizan; os alucinan; hablan visión de su propio corazón, no de la boca de Jehová.

17

Dicen continuamente a los que me menosprecian: Jehová ha dicho: Paz tendréis; y a cualquiera que anda tras la dureza de su corazón, dicen: No vendrá mal sobre vosotros.

18

Porque ¿quién estuvo en el secreto de Jehová, y vio, y oyó su palabra? ¿Quién escuchó su palabra, y la oyó?

19

He aquí que el torbellino de Jehová, su furor ha salido en tempestad; el torbellino caerá sobre la cabeza de los malos.

20

No se apartará la ira de Jehová hasta que haya hecho y hasta que haya cumplido los pensamientos de su corazón; en lo postrero de los días entenderéis claramente.

21

No envié yo aquellos profetas, mas ellos corrían; yo no les hablé, mas ellos profetizaban.

22

Pero si hubieran estado en mi secreto, harían oír mis palabras a mi pueblo, y los habrían hecho volver de su mal camino, y de la maldad de sus obras.

23

¿Soy yo Dios de cerca solamente, dice Jehová, y no Dios de lejos?

24

¿Se ocultará alguno, dice Jehová, en escondrijos que yo no lo vea? ¿No lleno yo, dice Jehová, el cielo y la tierra?

25

He oído lo que aquellos profetas dijeron, profetizando mentira en mi nombre, diciendo: Soñé, soñé.

26

¿Hasta cuándo ha de estar esto en el corazón de los profetas que profetizan mentira, y que profetizan el engaño de su corazón?

27

Los cuales piensan hacer que mi pueblo se olvide de mi nombre por medio de sus sueños que cada uno cuenta a su compañero, como sus padres se olvidaron de mi nombre por causa de Baal.

28

El profeta que tuviere sueño, cuente el sueño; y aquel a quien es dada mi palabra, hable mi palabra con verdad. ¿Qué tiene que ver la paja con el trigo? dice Jehová.

29

¿No es mi palabra como fuego, dice Jehová, y como martillo que quebranta la piedra?

30

Por tanto, he aquí que yo estoy contra los profetas, dice Jehová, que hurtan mis palabras cada uno de su compañero.

31

He aquí que yo estoy contra los profetas, dice Jehová, que toman su lengua y profetizan, diciendo: El ha dicho.

32

He aquí que yo estoy contra los que profetizan sueños falsos, dice Jehová, y los cuentan, y hacen errar a mi pueblo con sus mentiras y con sus lisonjas; pero yo no los envié ni les mandé, ni a este pueblo provecho alguno le harán, dice Jehová.

33

Cuando te preguntare este pueblo, o algún profeta, o sacerdote, diciendo: ¿Cuál es la profecía de Jehová? Les responderás: Vosotros sois la profecía; y echaré de vosotros a vosotros, dice Jehová.

34

Y al profeta, al sacerdote o al pueblo que dijere: Profecía de Jehová, a ese hombre castigaré y a su casa.

35

Así diréis cada uno a su compañero, y cada cual a su hermano: ¿Qué respondió Jehová? ¿Y qué habló Jehová?

36

Y no mencionéis más la profecía de Jehová; porque a cada uno le será su propia palabra; pues torcisteis las palabras del Dios viviente, de Jehová de los ejércitos, nuestro Dios.

37

Dirás al profeta: ¿Qué te respondió Jehová? ¿O qué habló Jehová?

38

Y si dijereis: Profecía de Jehová; por tanto, así dice Jehová: Porque decís esta palabra: Profecía de Jehová, habiéndoos yo mandado que no digáis: Profecía de Jehová;

39

por tanto, he aquí que yo me olvidaré por completo de vosotros, y os echaré de mi presencia, a vosotros y a la ciudad que os di a vosotros y a vuestros padres.

40

Y traeré sobre vosotros afrenta perpetua, y eterna confusión que nunca será olvidada.

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