El libro de Jeremías es aceptado canónicamente por todas las tradiciones cristianas. En el canon etíope se encuentra dentro del grupo de los 'Profetas Mayores'. La versión de la Septuaginta (LXX) difiere en la disposición de los capítulos 46-51 (oráculos contra las naciones) que aparecen en el centro del libro (entre 25:13 y 25:14), mientras que en el texto masorético (base de las biblias protestantes y católicas) aparecen al final.
Jeremías
Capítulo 27
En el principio del reinado de Joacim hijo de Josías, rey de Judá, vino esta palabra de Jehová a Jeremías, diciendo:
Así me dijo Jehová: Hazte coyundas y yugos, y ponlos sobre tu cuello;
y envía al rey de Edom, al rey de Moab, al rey de los amonitas, al rey de Tiro y al rey de Sidón, por medio de los mensajeros que vienen a Jerusalén a Sedequías rey de Judá.
Y les mandarás que digan a sus señores: Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: Así habéis de decir a vuestros señores:
Yo hice la tierra, el hombre y las bestias que están sobre la faz de la tierra, con mi gran poder y con mi brazo extendido, y la doy a quien me place.
Y ahora yo he entregado todas estas tierras en mano de Nabucodonosor rey de Babilonia, mi siervo; y aun las bestias del campo le he dado para que le sirvan.
Y todas las naciones le servirán a él, a su hijo y al hijo de su hijo, hasta que también llegue el tiempo de su misma tierra, y la sujeten muchas naciones y grandes reyes.
Y a la nación y al reino que no sirviere a Nabucodonosor, rey de Babilonia, y que no pusiere su cuello debajo del yugo del rey de Babilonia, castigaré a tal nación con espada, con hambre y con pestilencia, dice Jehová, hasta que los consuma por su mano.
Y vosotros no escuchéis a vuestros profetas, ni a vuestros adivinos, ni a vuestros soñadores, ni a vuestros agoreros, ni a vuestros encantadores, que os hablan diciendo: No serviréis al rey de Babilonia.
Porque ellos os profetizan mentira, para haceros alejar de vuestra tierra, y para que yo os eche y perezcáis.
Mas la nación que pusiere su cuello debajo del yugo del rey de Babilonia y le sirviere, la dejaré en su tierra, dice Jehová, y la cultivará y morará en ella.
Hablé también a Sedequías rey de Judá conforme a todas estas palabras, diciendo: Poned vuestros cuellos debajo del yugo del rey de Babilonia, y servidle a él y a su pueblo, y vivid.
¿Por qué moriréis tú y tu pueblo a espada, de hambre y de pestilencia, según Jehová ha hablado contra la nación que no sirviere al rey de Babilonia?
No escuchéis las palabras de los profetas que os dicen: No serviréis al rey de Babilonia; porque os profetizan mentira.
Porque no los he enviado, dice Jehová, y ellos profetizan falsamente en mi nombre, para que yo os eche, y perezcáis vosotros y los profetas que os profetizan.
A los sacerdotes y a todo este pueblo hablé diciendo: Así ha dicho Jehová: No escuchéis las palabras de vuestros profetas que os profetizan, diciendo: He aquí que los utensilios de la casa de Jehová volverán de Babilonia ahora pronto; porque os profetizan mentira.
No los escuchéis; servid al rey de Babilonia, y vivid. ¿Por qué ha de ser asolada esta ciudad?
Y si son profetas, y si tienen palabra de Jehová, intercedan ahora a Jehová de los ejércitos para que no vayan a Babilonia los utensilios que han quedado en la casa de Jehová, y en la casa del rey de Judá, y en Jerusalén.
Porque así ha dicho Jehová de los ejércitos acerca de las columnas, del mar, de las basas, y del resto de los utensilios que quedaron en esta ciudad,
los cuales no tomó Nabucodonosor rey de Babilonia cuando llevó cautivo de Jerusalén a Babilonia a Jeconías hijo de Joacim, rey de Judá, y a todos los nobles de Judá y de Jerusalén,
así, pues, ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel, acerca de los utensilios que han quedado en la casa de Jehová, y en la casa del rey de Judá y en Jerusalén:
A Babilonia serán llevados, y allí estarán hasta el día que yo los visite, dice Jehová, y los haré subir y volver a este lugar.