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El libro de Jeremías es aceptado canónicamente por todas las tradiciones cristianas. En el canon etíope se encuentra dentro del grupo de los 'Profetas Mayores'. La versión de la Septuaginta (LXX) difiere en la disposición de los capítulos 46-51 (oráculos contra las naciones) que aparecen en el centro del libro (entre 25:13 y 25:14), mientras que en el texto masorético (base de las biblias protestantes y católicas) aparecen al final.

Jeremías

Capítulo 3

1

Dicen: Si un hombre dejare su mujer, y ella se fuere de él y viniere a ser de otro hombre, ¿volverá él a ella más adelante? ¿No será tal tierra del todo contaminada? Tú has fornicado con muchos pastores; mas vuélvete a mí, dice Jehová.

2

Alza tus ojos a las alturas, y mira; ¿dónde no te hayas corrompido? En los caminos te sentabas para ellos como árabe en el desierto; y con tu fornicación y con tu maldad has contaminado la tierra.

3

Por lo cual las aguas fueron detenidas, y faltó la lluvia tardía; pero tuviste frente de ramera, y no quisiste tener vergüenza.

4

¿No me has llamado desde ahora: Padre mío, amigo de mi juventud eres tú?

5

¿Guardará él su enojo para siempre? ¿Lo conservará perpetuamente? He aquí has hablado y has hecho lo malo, y has podido.

6

Y dijo Jehová a mí en días del rey Josías: ¿Has visto lo que hizo la rebelde Israel? Ella se fue sobre todo monte alto y debajo de todo árbol frondoso, y fornicó allí.

7

Y dije después que ella había hecho todo esto: Vuélvete a mí; pero no se volvió. Y la traidora Judá, su hermana, vio esto.

8

Y vio la rebelde Israel que, por haber fornicado, yo la había despedido y le había dado carta de repudio; pero no tuvo temor la traidora Judá su hermana, sino que también fue ella y fornicó.

9

Y sucedió que por el ruido de su fornicación la tierra fue contaminada, y fornicó con las piedras y con los palos.

10

Y a pesar de todo esto, no se volvió a mí la traidora Judá su hermana, sino de corazón fingido, dice Jehová.

11

Y Jehová me dijo: Aparece que la rebelde Israel se ha justificado más que la traidora Judá.

12

Ve y proclama estas palabras hacia el norte, y di: Vuélvete, oh rebelde Israel, dice Jehová; no haré caer mi ira sobre ti, porque misericordioso soy yo, dice Jehová, no guardaré para siempre el enojo.

13

Reconoce, pues, tu maldad, porque contra Jehová tu Dios has prevaricado, y has disipado tus caminos a los extraños debajo de todo árbol frondoso, y no has oído mi voz, dice Jehová.

14

Convertíos, hijos rebeldes, dice Jehová, porque yo soy vuestro esposo; y os tomaré uno de cada ciudad, y dos de cada familia, y os introduciré en Sion;

15

y os daré pastores según mi corazón, que os apacienten con ciencia y con inteligencia.

16

Y acontecerá que cuando os hayáis multiplicado y crecido en la tierra, en aquellos días, dice Jehová, no dirán más: Arca del pacto de Jehová; ni vendrá al pensamiento, ni se acordarán de ella, ni la echarán de menos, ni será hecha otra.

17

En aquel tiempo llamarán a Jerusalén: Trono de Jehová, y todas las naciones se reunirán a ella en el nombre de Jehová en Jerusalén; nunca más andarán tras la dureza de su corazón malo.

18

En aquellos días andará la casa de Judá con la casa de Israel, y vendrán juntas de tierra del norte a la tierra que di por heredad a vuestros padres.

19

Yo dije: ¿Cómo te pondré por hijos, y te daré la tierra deseable, la hermosa heredad de las naciones? Dije: Padre mío me llamaréis, y no os apartaréis de en pos de mí.

20

Mas como la mujer desleal se aparta de su compañero, así prevaricasteis contra mí, oh casa de Israel, dice Jehová.

21

Voz fue oída sobre las alturas, el llanto de las súplicas de los hijos de Israel, porque pervertieron su camino, se olvidaron de Jehová su Dios.

22

Convertíos, hijos rebeldes, y sanaré vuestras rebeliones. He aquí nosotros venimos a ti, porque tú eres Jehová nuestro Dios.

23

Ciertamente en vano se espera de los collados, y de la multitud de los montes; ciertamente en Jehová nuestro Dios está la salvación de Israel.

24

Mas la confusión devoró el trabajo de nuestros padres desde nuestra juventud, sus ovejas y sus vacas, sus hijos y sus hijas.

25

Yacimos en nuestra confusión, y nos cubrió nuestra vergüenza; porque pecamos contra Jehová nuestro Dios, nosotros y nuestros padres, desde nuestra juventud hasta hoy, y no hemos escuchado la voz de Jehová nuestro Dios.

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