El libro de Jeremías es aceptado canónicamente por todas las tradiciones cristianas. En el canon etíope se encuentra dentro del grupo de los 'Profetas Mayores'. La versión de la Septuaginta (LXX) difiere en la disposición de los capítulos 46-51 (oráculos contra las naciones) que aparecen en el centro del libro (entre 25:13 y 25:14), mientras que en el texto masorético (base de las biblias protestantes y católicas) aparecen al final.
Jeremías
Capítulo 31
En aquel tiempo, dice Jehová, yo seré por Dios a todas las familias de Israel, y ellas me serán a mí por pueblo.
Así ha dicho Jehová: El pueblo que escapó de la espada, halló gracia en el desierto; iré, pues, a darle reposo, a Israel.
Jehová se manifestó a mí hace ya mucho tiempo, diciendo: Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia.
Aún te edificaré, y serás edificada, oh virgen de Israel; aún serás adornada con tus panderos, y saldrás en la danza de los que se divierten.
Aún plantarás viñas en los montes de Samaria; plantarán los plantadores, y comerán su fruto.
Porque habrá día en que clamarán los guardas en el monte de Efraín: Levantaos, y subamos a Sion, a Jehová nuestro Dios.
Porque así ha dicho Jehová: Cantad con gozo por Jacob, y levantad alabanza sobre la cabeza de las naciones; haced oír, alabad, y decid: Salva, oh Jehová, a tu pueblo, al remanente de Israel.
He aquí que yo los traigo de la tierra del norte, y los congregaré de los fines de la tierra; entre ellos ciegos y cojos, la mujer encinta y la que dio a luz juntamente; en gran compañía volverán acá.
Irán con lloro, mas con misericordia los haré volver, y los haré andar junto a arroyos de aguas, por camino derecho en el cual no tropezarán; porque soy a Israel por padre, y Efraín es mi primogénito.
Oíd palabra de Jehová, oh naciones, y haced saber en las costas que están lejos, y decid: El que esparció a Israel lo reunirá y lo guardará, como pastor a su rebaño.
Porque Jehová ha redimido a Jacob, y lo ha librado de mano del más fuerte que él.
Vendrán, pues, y cantarán en la altura de Sion, y correrán hacia el bien de Jehová, al pan y al vino, al aceite y a los hijos de las ovejas y de las vacas; y el alma de ellos será como huerto de riego, y nunca más tendrán dolor.
Entonces la virgen se alegrará en la danza, los jóvenes y los viejos juntamente; y tornaré su lloro en gozo, y los consolaré, y los alegraré de su dolor.
Y saciaré el alma de los sacerdotes con abundancia, y mi pueblo será saciado de mi bien, dice Jehová.
Así ha dicho Jehová: Voz fue oída en Ramá, llanto y lloro amargo; Raquel que lamenta por sus hijos, y no quiso ser consolada acerca de sus hijos, porque perecieron.
Así ha dicho Jehová: Reprime la voz de tu llanto, y las lágrimas de tus ojos; porque salario hay para tu trabajo, dice Jehová, y ellos volverán de la tierra del enemigo.
Esperanza hay también para tu porvenir, dice Jehová, y los hijos volverán a su territorio.
He oído a Efraín que se lamentaba: Me corregiste, y fui corregido, como becerro indómito; conviérteme, y seré convertido, porque tú eres Jehová mi Dios.
Ciertamente después que me convertí, me arrepentí; y después que me enseñaron, herí sobre mi muslo; me avergoncé y me confundí, porque llevaba la afrenta de mi juventud.
¿No es Efraín hijo precioso para mí? ¿No es un hijo deleitoso? Pues todas las veces que hablo contra él, me acuerdo de él más y más; por tanto, mis entrañas se conmueven por él; ciertamente tendré de él misericordia, dice Jehová.
Pon señales, haz majanos, pon tu corazón a la calzada, el camino por donde anduviste; vuélvete, oh virgen de Israel, vuélvete a estas tus ciudades.
¿Hasta cuándo andarás errante, oh hija contumaz? Porque Jehová creará una cosa nueva sobre la tierra: la mujer rodeará al varón.
Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: Aún hablarán esta palabra en la tierra de Judá y en sus ciudades, cuando yo haga volver a sus cautivos: Jehová te bendiga, oh morada de justicia, oh monte santo.
Y morarán en ella Judá y todas sus ciudades, los labradores y los que siguen el rebaño.
Porque saciaré el alma cansada, y llenaré toda alma entristecida.
En esto desperté, y vi, y mi sueño me fue suave.
He aquí que vienen días, dice Jehová, en que sembraré la casa de Israel y la casa de Judá de simiente de hombres y de simiente de animales.
Y será que como he estado sobre ellos para arrancar y para derribar, para trastornar y destruir y afligir, así estaré sobre ellos para edificar y para plantar, dice Jehová.
En aquellos días no dirán más: Los padres comieron las uvas agrias, y los dientes de los hijos tienen la dentera.
Sino que cada cual morirá por su propia maldad; los dientes de todo aquel que comiere las uvas agrias, le darán dentera.
He aquí que vienen días, dice Jehová, en los cuales haré nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá.
No como el pacto que hice con sus padres el día que los tomé de la mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos invalidaron mi pacto, aunque fui yo un marido para ellos, dice Jehová.
Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo.
Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce a Jehová; porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice Jehová; porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado.
Así ha dicho Jehová, que da el sol para luz del día, las leyes de la luna y de las estrellas para luz de la noche, que parte el mar, y braman sus ondas; Jehová de los ejércitos es su nombre:
Si faltaren estas leyes delante de mí, dice Jehová, la descendencia de Israel también faltará para no ser nación delante de mí para siempre.
Así ha dicho Jehová: Si los cielos arriba se pueden medir, y abajo se pueden explorar los fundamentos de la tierra, también yo desecharé toda la descendencia de Israel por todo lo que hicieron, dice Jehová.
He aquí que vienen días, dice Jehová, en que la ciudad será edificada a Jehová, desde la torre de Hananeel hasta la puerta del rincón.
Y saldrá más allá la plomada de medir delante de ella sobre el collado de Gareb, y rodeará a Goa.
Y todo el valle de los cuerpos muertos y de la ceniza, y todos los campos hasta el arroyo de Cedrón, hasta la esquina de la puerta de los caballos hacia el oriente, será santo a Jehová; no será arrancado, ni destruido más para siempre.