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El libro de Jeremías es aceptado canónicamente por todas las tradiciones cristianas. En el canon etíope se encuentra dentro del grupo de los 'Profetas Mayores'. La versión de la Septuaginta (LXX) difiere en la disposición de los capítulos 46-51 (oráculos contra las naciones) que aparecen en el centro del libro (entre 25:13 y 25:14), mientras que en el texto masorético (base de las biblias protestantes y católicas) aparecen al final.

Jeremías

Capítulo 36

1

Y aconteció en el año cuarto de Joacim hijo de Josías, rey de Judá, que vino esta palabra de Jehová a Jeremías, diciendo:

2

Toma un rollo de libro, y escribe en él todas las palabras que te he hablado acerca de Israel y acerca de Judá, y acerca de todas las naciones, desde el día que te hablé, desde los días de Josías hasta hoy.

3

Quizá oirá la casa de Judá todo el mal que yo pienso hacerles, para se conviertan cada uno de su mal camino, y yo perdone su maldad y su pecado.

4

Llamó, pues, Jeremías a Baruc hijo de Nerías, y escribió Baruc de boca de Jeremías, en un rollo de libro, todas las palabras que Jehová le había hablado.

5

Y mandó Jeremías a Baruc, diciendo: Estoy preso, no puedo entrar a la casa de Jehová.

6

Entra, pues, tú, y lee de este rollo que escribiste de mi boca, las palabras de Jehová, a oídos del pueblo, en la casa de Jehová, en día de ayuno; y también a oídos de todo Judá que vienen de sus ciudades las leerás.

7

Quizá será aceptada su oración delante de Jehová, y se conviertan cada uno de su mal camino; porque grande es el enojo y la ira que ha expresado Jehová contra este pueblo.

8

E hizo Baruc hijo de Nerías conforme a todo lo que le mandó el profeta Jeremías, leyendo en el libro las palabras de Jehová en la casa de Jehová.

9

Y aconteció en el año quinto de Joacim hijo de Josías, rey de Judá, en el mes noveno, que promulgaron ayuno delante de Jehová a todo el pueblo de Jerusalén, y a todo el pueblo que venía de las ciudades de Judá a Jerusalén.

10

Y Baruc leyó en el libro las palabras de Jeremías en la casa de Jehová, en la cámara de Gemarías hijo de Safán, escriba, en el atrio de arriba, a la entrada de la puerta nueva de la casa de Jehová, a oídos del pueblo.

11

Y oyó Micaías hijo de Gemarías, hijo de Safán, todas las palabras de Jehová que había en el libro.

12

Y descendió a la casa del rey, a la cámara del escriba, y he aquí que estaban allí todos los príncipes: Elisama escriba, Delaía hijo de Semaías, Elnatán hijo de Acbor, Gemarías hijo de Safán, Sedequías hijo de Hananías, y todos los príncipes.

13

Y Micaías les declaró todas las palabras que había oído cuando Baruc leía el libro a oídos del pueblo.

14

Entonces enviaron todos los príncipes a Jehudí hijo de Netanías, hijo de Selemías, hijo de Cusi, para que dijese a Baruc: Toma en tu mano el rollo que leíste a oídos del pueblo, y ven. Y Baruc hijo de Nerías tomó el rollo en su mano, y vino a ellos.

15

Y le dijeron: Siéntate ahora, y léelo a nuestros oídos. Y Baruc lo leyó a sus oídos.

16

Y cuando oyeron todas las palabras, tuvieron miedo uno con otro, y dijeron a Baruc: Ciertamente declararemos al rey todas estas palabras.

17

Y preguntaron a Baruc, diciendo: Decláranos ahora cómo escribiste de boca de Jeremías todas estas palabras.

18

Y Baruc les dijo: El me dictaba de su boca todas estas palabras, y yo con tinta escribía en el libro.

19

Entonces dijeron los príncipes a Baruc: Ve y escóndete, tú y Jeremías, y nadie sepa dónde estáis.

20

Y vinieron al rey al atrio, habiendo guardado el rollo en la cámara de Elisama escriba; y declararon en oídos del rey todas las palabras.

21

Entonces el rey envió a Jehudí para que tomase el rollo; y tomólo de la cámara de Elisama escriba, y lo leyó Jehudí en oídos del rey, y en oídos de todos los príncipes que estaban junto al rey.

22

El rey estaba sentado en la casa de invierno, en el mes noveno, y tenía encendido un brasero delante de él.

23

Y cuando Jehudí hubo leído tres o cuatro renglones, lo rompió con un cuchillo de escriba, y lo echó al fuego que había en el brasero, hasta que todo el rollo se consumió en el fuego del brasero.

24

Y no tuvieron temor, ni rasgaron sus vestidos, el rey ni todos sus siervos que oyeron todas estas palabras.

25

Mas Elnatán, Delaía y Gemarías hablaron al rey que no quemase el rollo; mas no los oyó.

26

Y mandó el rey a Jerameel hijo de Hammelec, y a Seraías hijo de Azriel, y a Selemías hijo de Abdiel, que prendiesen al escriba Baruc y al profeta Jeremías; mas Jehová los escondió.

27

Y vino palabra de Jehová a Jeremías, después que el rey hubo quemado el rollo y las palabras que Baruc escribió de boca de Jeremías, diciendo:

28

Vuelve a tomar otro rollo, y escribe en él todas las palabras primeras que estaban en el primer rollo que quemó Joacim rey de Judá.

29

Y dirás a Joacim rey de Judá: Así ha dicho Jehová: Tú quemaste este rollo diciendo: ¿Por qué escribiste en él, diciendo: De cierto vendrá el rey de Babilonia, y destruirá esta tierra, y hará que cesen en ella hombres y animales?

30

Por tanto, así ha dicho Jehová acerca de Joacim rey de Judá: No tendrá quien se siente sobre el trono de David; y su cuerpo muerto será echado al calor del día, y a la escarcha de la noche.

31

Y castigaré a él, a su descendencia y a sus siervos por su maldad; y traeré sobre ellos, sobre los moradores de Jerusalén y sobre los varones de Judá todo el mal que les he anunciado, y no escucharon.

32

Tomó entonces Jeremías otro rollo, y lo dio a Baruc hijo de Nerías, escriba, el cual escribió en él de boca de Jeremías todas las palabras del libro que había quemado Joacim rey de Judá; y fueron añadidas a ellas muchas otras palabras semejantes.

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