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El libro de Jeremías es aceptado canónicamente por todas las tradiciones cristianas. En el canon etíope se encuentra dentro del grupo de los 'Profetas Mayores'. La versión de la Septuaginta (LXX) difiere en la disposición de los capítulos 46-51 (oráculos contra las naciones) que aparecen en el centro del libro (entre 25:13 y 25:14), mientras que en el texto masorético (base de las biblias protestantes y católicas) aparecen al final.

Jeremías

Capítulo 39

1

En el noveno año de Sedequías rey de Judá, en el mes décimo, vino Nabucodonosor rey de Babilonia con todo su ejército contra Jerusalén, y la pusieron sitio.

2

Y en el año undécimo de Sedequías, en el mes cuarto, a los nueve días del mes, fue abierta la ciudad.

3

Y entraron todos los príncipes del rey de Babilonia, y se sentaron en la puerta de en medio; Nergal-sharezer, Samgar-nebu, Sarsequim, Rabsaris, Nergal-sharezer, Rab-mag, y todos los demás príncipes del rey de Babilonia.

4

Y cuando los vio Sedequías rey de Judá, y todos los hombres de guerra, huyeron, y salieron de la ciudad de noche, por el camino del huerto del rey, por la puerta que está entre dos muros; y salió por el camino del llano.

5

Mas el ejército de los caldeos los siguió, y alcanzaron a Sedequías en los llanos de Jericó; y tomáronle, y le hicieron subir a Nabucodonosor rey de Babilonia, en Ribla, en tierra de Hamat, y dictó sentencia contra él.

6

Y el rey de Babilonia hizo degollar a los hijos de Sedequías en Ribla delante de sus ojos; también degolló el rey de Babilonia a todos los nobles de Judá.

7

Y a Sedequías sacó los ojos, y le ató con cadenas para llevarlo a Babilonia.

8

Y los caldeos pusieron fuego a la casa del rey y a las casas del pueblo, y derribaron los muros de Jerusalén.

9

Luego Nabuzaradán, capitán de la guardia, llevó cautivo a Babilonia al resto del pueblo que había quedado en la ciudad, y a los que se habían pasado a él, y al resto del pueblo que había quedado.

10

Mas Nabuzaradán, capitán de la guardia, dejó en la tierra de Judá a los pobres que no tenían nada, y les dio viñas y campos por aquel día.

11

Y Nabucodonosor rey de Babilonia mandó acerca de Jeremías, por medio de Nabuzaradán, capitán de la guardia, diciendo:

12

Tómalo, y pon sobre él tus ojos, y no le hagas mal alguno; antes bien, como él te dijere, así harás con él.

13

Entonces enviaron Nabuzaradán, capitán de la guardia, y Nebuzaradán, Rabsaris, Nergal-sharezer, Rab-mag, y todos los príncipes del rey de Babilonia,

14

enviaron, y sacaron a Jeremías del patio de la cárcel, y lo entregaron a Gedalías hijo de Ahicam, hijo de Safán, para que lo sacase de la prisión. Y Jeremías se quedó en medio del pueblo.

15

Y a Jeremías le había venido palabra de Jehová, estando preso en el patio de la cárcel, diciendo:

16

Ve, y habla a Ebed-melec etíope, diciendo: Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: He aquí que yo hago venir mis palabras sobre esta ciudad para mal, y no para bien; y se cumplirán en aquel día delante de ti.

17

Mas te libraré en aquel día, dice Jehová, y no serás entregado en mano de aquellos a quienes tú temes.

18

Porque ciertamente te libraré, y no caerás a espada; y tu vida te será por despojo, porque tuviste confianza en mí, dice Jehová.

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