El libro de Jeremías es aceptado canónicamente por todas las tradiciones cristianas. En el canon etíope se encuentra dentro del grupo de los 'Profetas Mayores'. La versión de la Septuaginta (LXX) difiere en la disposición de los capítulos 46-51 (oráculos contra las naciones) que aparecen en el centro del libro (entre 25:13 y 25:14), mientras que en el texto masorético (base de las biblias protestantes y católicas) aparecen al final.
Jeremías
Capítulo 49
Contra los hijos de Amón. Así ha dicho Jehová: ¿No tiene hijos Israel? ¿No tiene heredero? ¿Por qué Milcom poseyó a Gad, y su pueblo se asentó en sus ciudades?
Por tanto, he aquí que vienen días, dice Jehová, en que haré oír en Rabá de los hijos de Amón grito de guerra, y será una desolación, y sus ciudades serán quemadas; e Israel poseerá a los que le poseían, ha dicho Jehová.
Aulla, oh Hesbón, porque arruinada es Hai; clamad, hijas de Rabá, vestíos de cilicio, endechad, y rodead por los vallados; porque Milcom irá en cautiverio, sus sacerdotes y sus príncipes juntamente.
¿Por qué te glorías en los valles? Tu valle se derrama, oh hija rebelde, que confías en tus tesoros, que dices: ¿Quién vendrá contra mí?
He aquí yo traigo sobre ti terror, dice Jehová, el Señor de los ejércitos, de todos tus alrededores; y cada uno de vosotros será arrojado delante de sí, y no habrá quien reúna a los fugitivos.
Y después haré volver los cautivos de los hijos de Amón, dice Jehová.
Contra Edom. Así ha dicho Jehová de los ejércitos: ¿No hay más sabiduría en Temán? ¿Se perdió el consejo de los entendidos? ¿Se corrompió su sabiduría?
Huid, volved las espaldas, habitad en lugares profundos, oh moradores de Dedán; porque traeré sobre Esaú su ruina en el tiempo que lo visite.
Si vendimiadores vinieren a ti, no dejarán rebuscos; si ladrones vinieren de noche, destruirán lo que les bastare.
Mas yo desnudaré a Esaú, descubriré sus escondrijos, y no se podrá ocultar; será destruida su descendencia, y sus hermanos y sus vecinos, y él no será.
Deja tus huérfanos, yo los criaré; y tus viudas confiarán en mí.
Porque así ha dicho Jehová: He aquí que los que no estaban condenados a beber la copa, la beberán ciertamente; ¿y tú serás el que quede del todo sin castigo? No quedarás sin castigo, sino que de cierto beberás.
Porque yo juré por mí mismo, dice Jehová, que Bosra será por desolación, por oprobio, por asolamiento y por maldición; y todas sus ciudades serán asolamientos perpetuos.
He oído pregón de Jehová, y mensajero es enviado a las naciones: Juntaos, y venid contra ella, y levantaos a batalla.
Porque he aquí que te hago pequeño entre las naciones, despreciable entre los hombres.
Esa dureza de tu corazón te engañó, tú que habitas en las hendiduras de la peña, que ocupas la cumbre del collado; aunque levantes como águila tu nido, de allí te haré descender, dice Jehová.
Y será Edom por objeto de espanto; cualquiera que pase cerca de él se asombrará, y silbará por todas sus plagas.
Como en la destrucción de Sodoma y Gomorra y de sus ciudades vecinas, dijo Jehová, no morará allí nadie, ni la habitará hijo de hombre.
He aquí que como león subirá de las espesuras del Jordán contra la morada del fuerte; porque haré que de repente corra de ella a otro; y al que yo escoja, pondré sobre ella; porque ¿quién es semejante a mí? ¿Quién me citará? ¿Quién será aquel pastor que pueda delante de mí?
Por tanto, oíd el consejo que Jehová ha acordado contra Edom, y los pensamientos que ha trazado contra los moradores de Temán: Ciertamente los más pequeños del rebaño los arrastrarán, ciertamente con ellos asolará sus moradas.
Con el estruendo de su caída tembló la tierra; el eco de su grito se oyó hasta la orilla del Mar Rojo.
He aquí que como águila subirá, y volará, y extenderá sus alas contra Bosra; y el corazón de los valientes de Edom será en aquel día como el corazón de mujer de parto.
Contra Damasco: Se confundieron Hamat y Arfad, porque oyeron malas nuevas; se derritieron; en el mar hay angustia, no puede descansar.
Damasco se enflaqueció, se volvió para huir, y le tomó temblor; angustia y dolores la tomaron, como mujer que está de parto.
¿Cómo no fue abandonada, la ciudad alabada, la ciudad de mi gozo?
Por tanto, sus jóvenes caerán en sus calles, y todos sus hombres de guerra perecerán en aquel día, dice Jehová de los ejércitos.
Y prenderé fuego a las murallas de Damasco, y consumirá los palacios de Ben-adad.
Contra Cedar y contra los reinos de Hazor, que hirió Nabucodonosor rey de Babilonia. Así ha dicho Jehová: Levantaos, subid contra Cedar, y destruid a los hijos del oriente.
Sus tiendas y sus ganados tomarán; sus cortinas y todos sus utensilios tomarán; y sus camellos tomarán para sí, y clamarán: ¡Temor por todas partes!
Huid, idos pronto, habitad en lugares profundos, oh moradores de Hazor, dice Jehová; porque Nabucodonosor rey de Babilonia ha tomado consejo contra vosotros, y ha trazado contra vosotros designios.
Levantaos, subid contra nación tranquila, que habita confiadamente, dice Jehová; no tiene puertas ni cerrojos; sola habita.
Y sus camellos serán para botín, y la multitud de sus ganados para despojo; y los esparciré a todos los vientos, a los que cortan los extremos de su cabello; y por todos sus lados traeré su ruina, dice Jehová.
Y Hazor será morada de chacales, desolación para siempre; no morará allí nadie, ni la habitará hijo de hombre.
Palabra de Jehová que vino al profeta Jeremías contra Elam, al principio del reinado de Sedequías rey de Judá, diciendo:
Así ha dicho Jehová de los ejércitos: He aquí que yo quiebro el arco de Elam, el principio de su fortaleza.
Y traeré sobre Elam los cuatro vientos de los cuatro puntos del cielo, y los esparciré a todos estos vientos; y no habrá nación adonde no vayan los desterrados de Elam.
Y haré que tiemblen delante de sus enemigos, y delante de los que buscan su vida; y traeré sobre ellos mal, el furor de mi ira, dice Jehová; y enviaré espada en pos de ellos, hasta que los consuma.
Y pondré mi trono en Elam, y destruiré de allí al rey y a los príncipes, dice Jehová.
Acontecerá empero en lo postrero de los días, que yo haré volver los cautivos de Elam, dice Jehová.