El libro de Jeremías es aceptado canónicamente por todas las tradiciones cristianas. En el canon etíope se encuentra dentro del grupo de los 'Profetas Mayores'. La versión de la Septuaginta (LXX) difiere en la disposición de los capítulos 46-51 (oráculos contra las naciones) que aparecen en el centro del libro (entre 25:13 y 25:14), mientras que en el texto masorético (base de las biblias protestantes y católicas) aparecen al final.
Jeremías
Capítulo 8
En aquel tiempo, dice Jehová, sacarán los huesos de los reyes de Judá, y los huesos de sus príncipes, y los huesos de los sacerdotes, y los huesos de los profetas, y los huesos de los moradores de Jerusalén, de sus sepulcros;
y los esparcirán al sol y a la luna, y a todo el ejército del cielo, a quienes amaron, a quienes sirvieron, en pos de quienes anduvieron, a quienes buscaron, y a quienes adoraron; y no serán recogidos ni enterrados; serán como estiércol sobre la faz de la tierra.
Y será escogida la muerte más bien que la vida por todos los que queden de esta mala familia, en todos los lugares donde los arroje aquellos que queden, dice Jehová de los ejércitos.
Les dirás, pues: Así ha dicho Jehová: ¿Acaso el que cae no se levanta? ¿El que se desvía no vuelve al camino?
¿Por qué es este pueblo de Jerusalén rebelde con perpetua rebeldía? Abrazaron el engaño, no han querido volverse.
Escuché y oí; no hablan bien, ningún hombre se arrepiente de su maldad, diciendo: ¿Qué he hecho? Cada cual se volvió a su carrera, como caballo que arremete con furor en la batalla.
Aun la cigüeña en el cielo conoce su tiempo, y la tórtola y la grulla y la golondrina guardan el tiempo de su venida; pero mi pueblo no conoce el juicio de Jehová.
¿Cómo decís: Nosotros somos sabios, y la ley de Jehová está con nosotros? Ciertamente la ha cambiado en mentira la pluma mentirosa de los escribas.
Los sabios se avergonzaron, se espantaron y fueron presos; he aquí que desecharon la palabra de Jehová, ¿y qué sabiduría hay en ellos?
Por tanto, daré sus mujeres a otros, y sus heredades a los que las disfrutarán; porque desde el más pequeño hasta el más grande, cada uno sigue la avaricia; desde el profeta hasta el sacerdote, todos son engañadores.
Y curan el quebrantamiento de la hija de mi pueblo con liviandad, diciendo: Paz, paz; y no hay paz.
¿Se han avergonzado de haber hecho abominación? Ciertamente no se han avergonzado en absoluto, ni supieron tener vergüenza; por tanto caerán entre los que caigan; cuando los castigue, caerán, dice Jehová.
Ciertamente los consumiré, dice Jehová; no quedarán uvas en la vid, ni higos en la higuera, y se caerá la hoja; y lo que les he dado pasará de ellos.
¿Por qué nos quedamos sentados? Reuníos, y entremos en las ciudades fortificadas, y perezcamos allí; porque Jehová nuestro Dios nos ha destinado a perecer, y nos ha dado a beber aguas de hiel, porque pecamos contra Jehová.
Esperábamos la paz, y no hubo bien; día de curación, y he aquí turbación.
Desde Dan se oyó el resoplido de sus caballos; al sonido de los relinchos de sus corceles tembló toda la tierra; y vinieron y devoraron la tierra y cuanto en ella hay, la ciudad y los moradores de ella.
Porque he aquí que yo envío entre vosotros serpientes, áspides a los cuales no hay encantador, y os morderán, dice Jehová.
¡Oh, si me fuera consolado de mi tristeza! Mi corazón desfallece dentro de mí.
He aquí voz del clamor de la hija de mi pueblo de la tierra lejana: ¿No está Jehová en Sion? ¿No está en ella su Rey? ¿Por qué me provocaron a ira con sus imágenes de talla, con vanidades extrañas?
Pasó la siega, terminó el verano, y nosotros no hemos sido salvos.
Por el quebrantamiento de la hija de mi pueblo soy quebrantado; enlutado, horror me ha arrebatado.
¿No hay bálsamo en Galaad? ¿No hay allí médico? ¿Por qué, pues, no ha sido restaurada la salud de la hija de mi pueblo?