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En la tradición hebrea, el libro se llama 'Eikhah' ('¡Cómo!'), por la primera palabra del texto. En las Biblias cristianas sigue al libro de Jeremías, ya que tradicionalmente se atribuye a este profeta, quien habría compuesto estas elegías tras la destrucción de Jerusalén por los babilonios en el 586 a.C. Es uno de los 'Cinco Rollos' (Megillot) leídos en el noveno día del mes de Av, que conmemora la caída del Primer y Segundo Templo.

Lamentaciones

Capítulo 3 — Esperanza de liberación por la misericordia de Dios

1

Yo soy el varón que ha visto aflicción bajo la vara de su enojo;

2

Me llevó y condujo a tinieblas, y no a luz.

3

Ciertamente contra mí volvió y revolvió su mano todo el día.

4

Hizo envejecer mi carne y mi piel; Quebrantó mis huesos.

5

Edificó alrededor de mí, y me cercó de hiel y de trabajo.

6

En tinieblas me asentó, como a los muertos antiguos.

7

Me cercó de seto, y no saldré; Agravó mis cadenas.

8

Aun cuando clamo y doy voces, cierra el paso a mi oración.

9

Cercó de piedras mis caminos; Torció mis senderos.

10

Como oso que acecha, como león en escondrijos, me está aguardando.

11

Hizo apartar mis caminos, y me despedazó; Me dejó asolado.

12

Entesó su arco, y me puso como blanco para la saeta.

13

Hizo entrar en mis entrañas las saetas de su aljaba.

14

Fui escarnio a todos mis pueblos; Canción de burla de ellos todos los días.

15

Me llenó de amarguras; Me embriagó de ajenjo.

16

Desmenuzó mis dientes con guijarros; Me cubrió de ceniza.

17

Alejó de mi alma la paz; Me olvidé del bien.

18

Y dije: Pereció mi fuerza, y mi esperanza en Jehová.

19

Acuérdate de mi aflicción y de mi abatimiento, del ajenjo y de la hiel.

20

Lo recordará aún mi alma, y se abate dentro de mí.

21

Esto recapacitaré en mi corazón, por lo tanto esperaré.

22

Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias.

23

Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad.

24

Mi porción es Jehová, dijo mi alma; por tanto, en él esperaré.

25

Bueno es Jehová a los que en él esperan, al alma que le busca.

26

Bueno es esperar en silencio la salvación de Jehová.

27

Bueno es al hombre llevar el yugo desde su juventud.

28

Se sentará solo y callará, porque lo lleva sobre sí.

29

Pondrá su boca en el polvo; quizá entonces haya esperanza.

30

Dará la mejilla al que le hiere; será saciado de afrentas.

31

Porque el Señor no desechará para siempre;

32

Antes, si aflige, también se compadecerá según la multitud de sus misericordias;

33

Porque no aflige ni entristece voluntariamente a los hijos de los hombres.

34

El quebrantar debajo de sus pies a todos los encarcelados de la tierra,

35

El torcer el derecho del hombre delante del Altísimo,

36

El pervertir al hombre en su causa; Estas cosas no las ve el Señor.

37

¿Quién será aquel que diga que ha acontecido algo que el Señor no haya mandado?

38

¿De la boca del Altísimo no sale el mal y el bien?

39

¿Por qué se quejará el hombre de la vida? Quejese cada uno de sus propios pecados.

40

Escudriñemos nuestros caminos, y busquemos, y volvámonos a Jehová;

41

Levantemos nuestro corazón a Dios, y las manos al Dios de los cielos.

42

Nosotros nos hemos rebelado, y hemos sido desobedientes; por tanto, tú, que no perdonaste, nos has destrozado.

43

Te cubriste de ira, y nos perseguiste; mataste, no perdonaste.

44

Te cubriste de nube, porque no pasase nuestra oración.

45

Nos hiciste hez y desecho en medio de los pueblos.

46

Todos nuestros enemigos abrieron sobre nosotros sus bocas.

47

Miedo y fosa nos sobrevino; asolamiento y quebrantamiento.

48

Arroyos de agua descendieron por mis ojos a causa del quebrantamiento de la hija de mi pueblo.

49

Mis ojos fluyeron, y no cesaron, hasta que no hubo tregua,

50

Hasta que Jehová miró y vio desde los cielos.

51

Mis ojos atormentaron mi alma a causa de todas las hijas de mi ciudad.

52

Sin causa me cazaron como pájaro mis enemigos.

53

Cercenaron en el hoyo mi vida, y pusieron piedra sobre mí.

54

Las aguas subieron sobre mi cabeza; dije entonces: Ya soy cortado.

55

Invoqué tu nombre, oh Jehová, desde lo bajo del hoyo.

56

Mi voz oíste; no escondas tu oído a mi clamor.

57

Te acercaste el día que te invoqué; dijiste: No temas.

58

Abogaste, Señor, las causas de mi alma; redimiste mi vida.

59

Tú has visto, oh Jehová, mi agravio; juzga mi causa.

60

Has visto toda su venganza, todos sus pensamientos contra mí.

61

Has oído sus afrentas, oh Jehová, todos sus pensamientos contra mí;

62

Los dichos de los que se levantaban contra mí, y su trama contra mí todo el día.

63

Siéntense, o levántense, míralos; yo soy su canción.

64

Harásles venir el castigo, oh Jehová, según las obras de sus manos.

65

Les darás dureza de corazón, tu maldición sobre ellos.

66

Los perseguirás con furor, y los destruirás de debajo de los cielos, oh Jehová.

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