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El Libro de Ezequiel es aceptado canónicamente por todas las tradiciones cristianas y el judaísmo.

Ezequiel

Capítulo 11

1

El espíritu me levantó y me llevó a la puerta oriental de la Casa de Yahveh, la que mira hacia el oriente. A la entrada de la puerta había veinticinco hombres, y vi en medio de ellos a Jaazanías hijo de Azur y a Pelatías hijo de Benaía, jefes del pueblo.

2

Me dijo: Hijo de hombre, estos son los hombres que maquinan la iniquidad y dan mal consejo en esta ciudad,

3

los cuales dicen: "No está cerca el edificar casas; él es la olla y nosotros la carne."

4

Por tanto, profetiza contra ellos, profetiza, hijo de hombre.

5

El espíritu de Yahveh cayó sobre mí y me dijo: Habla: Así dice Yahveh: Habéis hablado así, casa de Israel, y los pensamientos de vuestro espíritu yo los conozco.

6

Habéis multiplicado vuestros muertos en esta ciudad, y habéis llenado sus calles de muertos.

7

Por tanto, así dice el Señor Yahveh: Vuestros muertos que habéis puesto en medio de ella son la carne, y ella es la olla; pero vosotros seréis sacados de en medio de ella.

8

La espada habéis temido, y la espada traeré sobre vosotros —oráculo del Señor Yahveh.

9

Os sacaré de en medio de ella, os entregaré en manos de extraños, y ejecutaré contra vosotros juicios.

10

Caeréis a espada. En las fronteras de Israel os juzgaré, y sabréis que yo soy Yahveh.

11

Ella no será para vosotros una olla, ni vosotros seréis en medio de ella la carne; en las fronteras de Israel os juzgaré.

12

Y sabréis que yo soy Yahveh, cuyos preceptos no habéis seguido ni puesto por obra mis normas, sino que habéis obrado según las normas de las naciones que os rodean.

13

Mientras yo profetizaba, murió Pelatías hijo de Benaía. Caí rostro en tierra y clamé con fuerte voz: ¡Ah, Señor Yahveh! ¿vas a exterminar del todo al resto de Israel?

14

La palabra de Yahveh me fue dirigida en estos términos:

15

Hijo de hombre, tus hermanos, tus hermanos, los hombres de tu parentesco y toda la casa de Israel, toda ella, son aquéllos a quienes los habitantes de Jerusalén han dicho: "Alejaos de Yahveh; a nosotros nos ha sido dada la tierra en posesión."

16

Por tanto, di: Así dice el Señor Yahveh: Aunque yo los había alejado entre las naciones, y los había esparcido por los países, les serviré de santuario por algún tiempo en los países adonde han ido.

17

Por tanto, di: Así dice el Señor Yahveh: Yo os recogeré de entre los pueblos, os reuniré de los países por donde habéis sido esparcidos, y os daré la tierra de Israel.

18

Ellos irán allí y quitarán todas sus abominaciones y todas sus idolatrías.

19

Yo les daré un mismo corazón, y pondré dentro de vosotros un espíritu nuevo. Arrancaré de su carne el corazón de piedra, y les daré un corazón de carne,

20

para que caminen según mis preceptos, observen mis normas y las pongan en práctica. Entonces me serán un pueblo y yo seré para ellos un Dios.

21

En cuanto a aquéllos cuyo corazón va tras sus abominaciones y sus idolatrías, haré recaer su conducta sobre su cabeza —oráculo del Señor Yahveh.

22

Los querubines levantaron sus alas, y las ruedas lo hicieron con ellos, mientras la gloria del Dios de Israel estaba sobre ellos, por encima.

23

La gloria de Yahveh se elevó de en medio de la ciudad y se detuvo sobre el monte que está al oriente de la ciudad.

24

El espíritu me levantó y me llevó, en visión del espíritu de Dios, a Caldea, a los deportados. Luego la visión que había visto se alejó de mí.

25

Yo conté a los deportados todas las cosas que Yahveh me había mostrado.

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