El Libro de Ezequiel es aceptado canónicamente por todas las tradiciones cristianas y el judaísmo.
Ezequiel
Capítulo 12
La palabra de Yahveh me fue dirigida en estos términos:
Hijo de hombre, habitas en medio de una casa rebelde; tienen ojos para ver y no ven, oídos para oír y no oyen, porque son una casa rebelde.
Tú, hijo de hombre, prepárate el equipo de emigrante y emigra de día ante sus ojos; emigrarás de tu lugar a otro lugar ante sus ojos, por si atienden, aunque son una casa rebelde.
Sacarás tu equipo, como equipo de emigrante, de día, ante sus ojos; y por la tarde saldrás tú mismo ante sus ojos, como quien sale al destierro.
Ante sus ojos, ábrete paso a través del muro, y pasa por allí.
Ante sus ojos, ponte el equipo sobre los hombros y sal con oscuridad. Cubrirás tu rostro para no ver la tierra, porque yo te he puesto como señal para la casa de Israel.
Yo hice como me fue mandado: saqué mi equipo como equipo de emigrante de día, y por la tarde me abrí paso con la mano a través del muro; salí con oscuridad y me cargué el equipo sobre los hombros, a la vista de ellos.
Por la mañana la palabra de Yahveh me fue dirigida en estos términos:
Hijo de hombre, ¿no te ha preguntado la casa de Israel, esa casa rebelde: "¿Qué haces?"
Diles: Así dice el Señor Yahveh: Esta profecía se refiere al príncipe que está en Jerusalén y a toda la casa de Israel que reside allí.
Di: Yo soy vuestra señal. Como yo he hecho, así se hará con ellos; irán al destierro, a la cautividad.
El príncipe que está en medio de ellos cargará su equipo a oscuras y saldrá. Abrirán un boquete en el muro para hacerlo salir, cubrirá su rostro para no ver la tierra con sus ojos.
Yo extenderé mi red sobre él y caerá en mi lazo; lo llevaré a Babilonia, a la tierra de los caldeos, pero él no la verá, y allí morirá.
A todos los que le rodean, sus auxiliares y sus tropas, los esparciré a todos los vientos, y desenvainaré la espada detrás de ellos.
Sabrán que yo soy Yahveh, cuando los disperse entre las naciones y los esparza por los países.
Pero dejaré de ellos unos pocos, escapados de la espada, del hambre y de la peste, para que cuenten todas sus abominaciones entre las naciones adonde vayan, y sepan que yo soy Yahveh.
La palabra de Yahveh me fue dirigida en estos términos:
Hijo de hombre, comerás tu pan con temblor y beberás tu agua con estremecimiento y angustia.
Dirás al pueblo de la tierra: Así dice el Señor Yahveh a los habitantes de Jerusalén acerca de la tierra de Israel: Comerán su pan con angustia y beberán su agua con horror, porque su tierra será desolada de cuanto contiene, por la violencia de todos los que la habitan.
Las ciudades habitadas serán destruidas y la tierra quedará desolada. Y sabréis que yo soy Yahveh.
La palabra de Yahveh me fue dirigida en estos términos:
Hijo de hombre, ¿qué proverbio es ése que tenéis en la tierra de Israel, que dice: "Se alargan los días y falla toda visión"?
Por tanto, diles: Así dice el Señor Yahveh: Haré cesar ese proverbio, y no lo repetirán más en Israel. Diles, pues: Se acercan los días y el cumplimiento de toda visión.
No habrá ya visión vana ni adivinación lisonjera en medio de la casa de Israel.
Porque yo, Yahveh, hablaré; la palabra que yo hable se cumplirá, no se tardará más. En vuestros días, casa rebelde, voy a pronunciar una palabra y la cumpliré —oráculo del Señor Yahveh.
La palabra de Yahveh me fue dirigida en estos términos:
Hijo de hombre, mira lo que dice la casa de Israel: "La visión que éste tiene es para dentro de muchos días, y profetiza para tiempos lejanos."
Por tanto, diles: Así dice el Señor Yahveh: No se tardará más ninguna de mis palabras; la palabra que yo hablo se cumplirá —oráculo del Señor Yahveh.