El Libro de Ezequiel es aceptado canónicamente por todas las tradiciones cristianas y el judaísmo.
Ezequiel
Capítulo 2
Me dijo: Hijo de hombre, ponte en pie, que voy a hablarte.
Apenas me hubo hablado, el espíritu entró en mí, me puso en pie, y oí al que me hablaba.
Me dijo: Hijo de hombre, yo te envío a los hijos de Israel, a esas naciones rebeldes que se han rebelado contra mí. Ellos y sus padres se han sublevado contra mí hasta el día de hoy.
Los hijos son de rostro duro y corazón obstinado; yo te envío a ellos, y les dirás: "Así dice el Señor Yahveh."
Escúchenlo o no lo escuchen —pues son una casa rebelde—, sabrán que hubo un profeta en medio de ellos.
Tú, hijo de hombre, no les tengas miedo, ni tengas miedo a sus palabras, aunque te rodeen abrojos y cardos y te sientes sobre alacranes. No tengas miedo a sus palabras ni te acobardes ante su vista, porque son una casa rebelde.
Les hablarás mis palabras, escúchenlas o dejen de escucharlas, pues son una casa rebelde.
Y tú, hijo de hombre, escucha lo que te digo. No seas rebelde como esa casa rebelde. Abre tu boca y come lo que te voy a dar.
Miré y vi una mano extendida hacia mí, que tenía un rollo escrito.
Lo desplegó delante de mí; estaba escrito por dentro y por fuera, y contenía lamentaciones, gemidos y ayes.