El Libro de Ezequiel es aceptado canónicamente por todas las tradiciones cristianas y el judaísmo.
Ezequiel
Capítulo 28
La palabra de Yahveh me fue dirigida en estos términos:
Hijo de hombre, di al príncipe de Tiro: Así dice el Señor Yahveh: Por cuanto se ha enaltecido tu corazón, has dicho: "Yo soy un dios, estoy sentado en un trono divino en medio de los mares", siendo tú un hombre y no un dios, mientras equiparas tu corazón al corazón de Dios.
Mira: tú eres más sabio que Daniel; ningún secreto se te oculta.
Con tu sabiduría y tu inteligencia has acumulado riquezas, has amontonado oro y plata en tus tesoros.
Con tu gran sabiduría, con tu comercio, has multiplicado tu riqueza, y por causa de tu riqueza se ha enaltecido tu corazón.
Por tanto, así dice el Señor Yahveh: Por cuanto has equiparado tu corazón al corazón de Dios,
por eso, voy a traer contra ti extranjeros, los más violentos de entre las naciones. Desenvainarán sus espadas contra la belleza de tu sabiduría y profanarán tu esplendor.
Te precipitarán a la fosa, y morirás con muerte de heridos en el corazón de los mares.
¿Seguirás diciendo delante de tu matador: "Yo soy un dios"? ¡Serás un hombre y no un dios en manos de tus asesinos!
Morirás de muerte de incircuncisos por mano de extranjeros. Porque yo he hablado —oráculo del Señor Yahveh.
La palabra de Yahveh me fue dirigida en estos términos:
Hijo de hombre, eleva sobre el rey de Tiro una elegía. Dile: Así dice el Señor Yahveh: Tú eras el sello de la perfección, lleno de sabiduría, consumado en hermosura.
Estabas en Edén, en el jardín de Dios; te cubrías de piedras preciosas: cornalina, topacio, diamante, crisólito, ónice, jaspe, zafiro, malaquita, esmeralda, y de oro; los primores de tus tamboriles y flautas estaban preparados para ti el día de tu creación.
Yo te constituí querubín guardián de alas desplegadas; estabas en el monte santo de Dios, paseabas entre piedras de fuego.
Perfecto eras en tu conducta desde el día en que fuiste creado, hasta que se halló en ti maldad.
Por la abundancia de tu comercio, te llenaste de violencia y pecaste; por eso yo te profané y te arrojé del monte de Dios, y te hice desaparecer, querubín guardián, de en medio de las piedras de fuego.
Se enalteció tu corazón a causa de tu hermosura, corrompiste tu sabiduría a causa de tu esplendor; por eso te precipité por tierra, te puse como espectáculo a los reyes.
Por la enorme cantidad de tus culpas, por la injusticia de tu comercio, profanaste tus santuarios; yo hice brotar un fuego de en medio de ti, que te devoró, y te he reducido a ceniza sobre la tierra a los ojos de todos los que te miran.
Todos los pueblos que te conocen se espantan de ti; te has convertido en un espanto, y no existirás más.
La palabra de Yahveh me fue dirigida en estos términos:
Hijo de hombre, pon tu rostro hacia Sidón, profetiza contra ella.
Dirás: Así dice el Señor Yahveh: He aquí que estoy contra ti, Sidón, y voy a manifestar mi gloria en medio de ti; se sabrá que yo soy Yahveh, cuando ejecute en ella juicios y manifieste mi santidad en ella.
Enviaré contra ella peste y sangre en sus calles; caerán heridos en medio de ella, por la espada que vendrá contra ella de todas partes. Y sabrán que yo soy Yahveh.
Ya no habrá para la casa de Israel espinas punzantes ni cardos dolorosos, entre todos sus vecinos que la desprecian. Y sabrán que yo soy el Señor Yahveh.
Así dice el Señor Yahveh: Cuando yo reúna a la casa de Israel de entre los pueblos por donde está esparcida, manifieste en ellos mi santidad a los ojos de las naciones, y moren en la tierra que di a mi siervo Jacob,
habitarán en ella seguros, edificarán casas y plantarán viñas; habitarán seguros, cuando ejecute juicios contra todos sus vecinos que los desprecian, y sabrán que yo soy Yahveh su Dios.