El Libro de Ezequiel es aceptado canónicamente por todas las tradiciones cristianas y el judaísmo.
Ezequiel
Capítulo 30
La palabra de Yahveh me fue dirigida en estos términos:
Hijo de hombre, profetiza y di: Así dice el Señor Yahveh: ¡Gemid! ¡Ay de aquel día!
Porque está cerca el día, está cerca el día de Yahveh, día de nublado, tiempo de las naciones.
Una espada vendrá sobre Egipto, el terror se apoderará de Etiopía, cuando caigan los heridos en Egipto, cuando sea arrebatada su muchedumbre, cuando sus cimientos sean destruidos.
Etiopía, Put, Lud, toda Arabia, Libia y los de la alianza caerán con ellos a espada.
Así dice Yahveh: Caerán los sostenedores de Egipto, y desaparecerá el orgullo de su fuerza; desde Migdol hasta Siene caerán en ella a espada —oráculo del Señor Yahveh.
Quedará desolado en medio de tierras desoladas, y sus ciudades, en medio de ciudades desiertas.
Sabrán que yo soy Yahveh, cuando prenda fuego a Egipto y sean destrozados todos sus aliados.
Aquel día saldrán de mi parte mensajeros en naves para asustar a Etiopía, la deliciosa; un temblor se apoderará de ellos el día de Egipto; porque ya llega.
Así dice el Señor Yahveh: Haré desaparecer la muchedumbre de Egipto por mano de Nabucodonosor, rey de Babilonia.
Él y su pueblo con él, los más violentos de entre las naciones, serán traídos para destruir el país. Desenvainarán sus espadas contra Egipto y llenarán la tierra de cadáveres.
Convertiré en sequedad los Nilos, entregaré la tierra en manos de malvados, asolaré el país y cuanto contiene, por mano de extranjeros. Yo, Yahveh, he hablado.
Así dice el Señor Yahveh: Destruiré los ídolos y haré desaparecer de Nof a los falsos dioses; ya no habrá príncipe en la tierra de Egipto, y pondré el terror en la tierra de Egipto.
Haré de Patrós una desolación, prenderé fuego a Soán y ejecutaré juicios en No.
Derramaré mi furor sobre Sin, fortaleza de Egipto, y exterminaré a la muchedumbre de No.
Prenderé fuego a Egipto. Sin se retorcerá de dolor, No será tomada por asalto, Nof será asaltada a pleno día.
Los jóvenes de On y de Bubasto caerán a espada, y las demás ciudades irán al cautiverio.
En Tafnes se oscurecerá el día, cuando yo quiebre allí el yugo de Egipto; desaparecerá en ella el orgullo de su fuerza; una nube la cubrirá, y sus hijas irán al cautiverio.
Ejecutaré juicios en Egipto, y sabrán que yo soy Yahveh.
El año undécimo, el día siete del mes primero, la palabra de Yahveh me fue dirigida en estos términos:
Hijo de hombre, he quebrantado el brazo de Faraón, rey de Egipto, y no ha sido vendado para curarlo, ni se le ha puesto una faja para vendarle, para hacerlo fuerte y empuñar la espada.
Por eso, así dice el Señor Yahveh: He aquí que estoy contra Faraón, rey de Egipto, y quebrantaré sus brazos, el fuerte y el que ya estaba quebrantado, y haré caer la espada de su mano.
Dispersaré a los egipcios entre las naciones, y los esparciré por los países.
Fortaleceré los brazos del rey de Babilonia y pondré mi espada en su mano; pero quebrantaré los brazos de Faraón, que gemirá ante él con los gemidos de un herido de muerte.
Fortaleceré los brazos del rey de Babilonia, y caerán los brazos de Faraón. Y sabrán que yo soy Yahveh, cuando ponga mi espada en la mano del rey de Babilonia y él la descargue contra la tierra de Egipto.
Dispersaré a los egipcios entre las naciones, y los esparciré por los países, y sabrán que yo soy Yahveh.