El Libro de Ezequiel es aceptado canónicamente por todas las tradiciones cristianas y el judaísmo.
Ezequiel
Capítulo 32
El año duodécimo, el día primero del mes duodécimo, la palabra de Yahveh me fue dirigida en estos términos:
Hijo de hombre, eleva una elegía sobre Faraón, rey de Egipto, y dile: Leoncillo de naciones, has perecido. Tú eras como un monstruo en los mares; te lanzabas en tus ríos, enturbiabas las aguas con tus pies y revolvías sus corrientes.
Así dice el Señor Yahveh: Extenderé sobre ti mi red con asamblea de muchos pueblos, y te haré subir con mi red.
Te arrojaré sobre la tierra, te lanzaré sobre la superficie del campo, haré que se posen sobre ti todas las aves del cielo, y saciaré de ti a las bestias de toda la tierra.
Pondré tu carne sobre los montes, y llenaré los valles con tus despojos.
Regaré de tu sangre la tierra, hasta los montes, y los barrancos se llenarán de ti.
Cuando te extinga, cubriré los cielos, haré entenebrecer sus estrellas; cubriré el sol con nubes, y la luna no dará su resplandor.
Oscureceré sobre ti todos los astros luminosos del cielo, pondré tinieblas sobre tu tierra —oráculo del Señor Yahveh.
Llenaré de turbación el corazón de muchos pueblos, cuando lleve tu ruina entre las naciones, a países que no conoces.
Haré que muchos pueblos se espanten de ti, y sus reyes se estremecerán de horror por ti, cuando yo agite mi espada ante ellos; en el día de tu caída temblarán sin cesar, cada uno por su vida.
Porque así dice el Señor Yahveh: La espada del rey de Babilonia vendrá sobre ti.
Con la espada de los fuertes haré caer a tu multitud; todos ellos son los más violentos de las naciones. Aniquilarán el orgullo de Egipto, y toda su multitud será exterminada.
Haré desaparecer todo su ganado de junto a las muchas aguas; no las enturbiará más pie de hombre, ni las enturbiará pezuña de animal.
Entonces haré que sus aguas se clarifiquen, y que sus ríos corran como aceite —oráculo del Señor Yahveh.
Cuando convierta a Egipto en una desolación, y el país quede desierto de cuanto contiene, cuando hiera a todos sus habitantes, sabrán que yo soy Yahveh.
Esta es la elegía; la cantarán las hijas de las naciones; la cantarán sobre Egipto y sobre toda su multitud —oráculo del Señor Yahveh.
El año duodécimo, el día quince del mes, la palabra de Yahveh me fue dirigida en estos términos:
Hijo de hombre, gime sobre la multitud de Egipto, y precipítalo, a él y a las hijas de las naciones magníficas, a las profundidades de la tierra, con los que bajan a la fosa.
¿A quién superas en hermosura? ¡Baja, yacerás con los incircuncisos!
En medio de los muertos a espada caerán; a la espada está entregado; arrastradlo con toda su multitud.
Desde el centro del seol le hablarán los más fuertes de entre los héroes, con sus aliados; han bajado, yacen los incircuncisos, muertos a espada.
Allí está Asur con toda su asamblea; alrededor de él están sus sepulcros; todos ellos cayeron, muertos a espada.
Sus sepulcros están colocados en lo más profundo de la fosa, y su asamblea está alrededor de su sepulcro; todos ellos cayeron, muertos a espada, los que habían infundido terror en la tierra de los vivientes.
Allí está Elam con toda su multitud alrededor de su sepulcro; todos ellos cayeron, muertos a espada, bajaron incircuncisos a las profundidades de la tierra, los que habían infundido terror en la tierra de los vivientes; llevan su oprobio con los que bajan a la fosa.
En medio de los muertos le pusieron un lecho con toda su multitud; alrededor de él están sus sepulcros; todos ellos incircuncisos, muertos a espada, porque infundieron terror en la tierra de los vivientes; llevan su oprobio con los que bajan a la fosa; en medio de los muertos ha sido puesto.
Allí están Mesec y Tubal con toda su multitud; alrededor de ellos están sus sepulcros; todos ellos incircuncisos, muertos a espada, porque infundieron terror en la tierra de los vivientes.
¿No yacen con los héroes caídos de los incircuncisos, que bajaron al seol con sus armas de guerra, bajo cuyas cabezas fueron puestas sus espadas, y cuyos escudos están sobre sus huesos? Porque el terror de los héroes estaba en la tierra de los vivientes.
Tú también serás quebrantado en medio de los incircuncisos, yacerás con los muertos a espada.
Allí está Edom, sus reyes y todos sus príncipes, que con su poder fueron puestos con los muertos a espada; ellos yacen con los incircuncisos, con los que bajan a la fosa.
Allí están todos los príncipes del norte y todos los sidonios, que bajaron con los muertos, avergonzados por el terror que infundían con su poder; yacen incircuncisos con los muertos a espada, y llevan su oprobio con los que bajan a la fosa.
Al verlos, Faraón se consolará de toda su multitud, muertos a espada, Faraón y todo su ejército —oráculo del Señor Yahveh.
Porque yo había infundido su terror en la tierra de los vivientes; por eso Faraón y toda su multitud yacerán en medio de los incircuncisos, con los muertos a espada —oráculo del Señor Yahveh.