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El Libro de Ezequiel es aceptado canónicamente por todas las tradiciones cristianas y el judaísmo.

Ezequiel

Capítulo 33

1

La palabra de Yahveh me fue dirigida en estos términos:

2

Hijo de hombre, habla a los hijos de tu pueblo y diles: Cuando traiga la espada sobre un país, y el pueblo del país tome de entre sus hombres a uno y lo ponga por centinela suyo;

3

y éste vea venir la espada sobre el país, toque la trompeta y avise al pueblo;

4

si alguien oye el sonido de la trompeta, pero no se cuida, y viene la espada y lo quita de en medio, su sangre caerá sobre su propia cabeza.

5

Porque oyó el sonido de la trompeta, pero no se cuidó; su sangre caerá sobre él; si se hubiese cuidado, habría salvado su vida.

6

Pero si el centinela ve venir la espada, no toca la trompeta y el pueblo no se cuida, y viene la espada y quita a alguno de entre ellos, éste pereció por su culpa, pero yo pediré cuenta de su sangre al centinela.

7

A ti, hijo de hombre, yo te he puesto como centinela para la casa de Israel. Cuando oigas una palabra de mi boca, se la advertirás de mi parte.

8

Si yo digo al malvado: "Malvado, vas a morir", y tú no le hablas para que se cuide de su conducta, ese malvado morirá por su culpa, pero yo te pediré cuenta de su sangre.

9

Si tú adviertes al malvado para que se convierta de su conducta, y él no se convierte, él morirá por su culpa, pero tú habrás salvado tu vida.

10

Tú, hijo de hombre, di a la casa de Israel: Así habéis hablado, diciendo: "Nuestras rebeldías y nuestros pecados nos abruman; por ellos nos consumimos. ¿Cómo podríamos vivir?"

11

Diles: Por mi vida —oráculo del Señor Yahveh—, no me complazco en la muerte del malvado, sino en que se convierta el malvado de su conducta y viva. Convertíos, convertíos de vuestra mala conducta; ¿por qué vais a morir, casa de Israel?

12

Y tú, hijo de hombre, di a los hijos de tu pueblo: La justicia del justo no lo salvará el día que peque; la maldad del malvado no lo hará caer el día que se convierta de su maldad; y el justo no podrá vivir por su justicia el día que peque.

13

Si digo al justo que ciertamente vivirá, y él, confiado en su justicia, comete iniquidad, de todas sus justicias no se acordará ninguna, sino que morirá por la iniquidad que ha cometido.

14

Si digo al malvado: "Vas a morir", y él se convierte de su pecado y practica el derecho y la justicia,

15

devuelve la prenda, restituye lo robado, sigue mis preceptos que dan vida y no comete iniquidad, ciertamente vivirá, no morirá.

16

De todos los pecados que cometió, no se le acordará ninguno; practicó el derecho y la justicia, ciertamente vivirá.

17

Los hijos de tu pueblo dicen: "No es justo el proceder del Señor". Pero es su proceder el que no es justo.

18

Si el justo se aparta de su justicia y comete iniquidad, por ello morirá.

19

Si el malvado se aparta de su maldad y practica el derecho y la justicia, por ello vivirá.

20

Vosotros decís: "No es justo el proceder del Señor". Yo os juzgaré, casa de Israel, a cada uno según su conducta.

21

El año duodécimo de nuestra deportación, el día cinco del mes décimo, llegó a mí un fugitivo de Jerusalén para decirme: "La ciudad ha sido tomada."

22

La mano de Yahveh había venido sobre mí por la tarde, antes de la llegada del fugitivo, y me había abierto la boca antes de que él viniera a mí por la mañana; me abrió la boca, y ya no quedé mudo.

23

La palabra de Yahveh me fue dirigida en estos términos:

24

Hijo de hombre, los habitantes de esas ruinas, sobre el suelo de Israel, dicen así: "Abraham era uno solo, y heredó la tierra; nosotros somos muchos; a nosotros nos ha sido dada la tierra en posesión."

25

Por tanto, diles: Así dice el Señor Yahveh: Vosotros coméis sobre los montes la sangre, levantáis vuestros ojos hacia vuestros ídolos y derramáis sangre, ¿y vais a poseer la tierra?

26

Apoyados en vuestra espada, cometéis abominaciones, profanáis cada cual a la mujer de su prójimo, ¿y vais a poseer la tierra?

27

Diles así: Así dice el Señor Yahveh: Por mi vida, los que están en las ruinas caerán a espada; a los que están en el campo, se los entregaré a las fieras para que los devoren; y los que están en las fortalezas y en las cuevas morirán de peste.

28

Convertiré el país en una soledad desolada, y desaparecerá el orgullo de su fuerza; los montes de Israel quedarán desiertos, sin que nadie pase por ellos.

29

Sabrán que yo soy Yahveh, cuando convierta el país en una soledad desolada, por todas las abominaciones que cometieron.

30

En cuanto a ti, hijo de hombre, los hijos de tu pueblo hablan de ti junto a los muros y a las puertas de las casas, y se dicen unos a otros: "Vamos a oír la palabra que ha salido de Yahveh."

31

Vienen a ti como viene el pueblo, se sientan delante de ti como pueblo mío, oyen tus palabras, pero no las ponen en práctica; lo que dicen son palabras amorosas en su boca, pero su corazón va tras su ganancia.

32

Tú eres para ellos como un cantor de amores, de voz hermosa y bien tañedor; oyen tus palabras, pero no las ponen en práctica.

33

Cuando esto se cumpla —y pronto se cumplirá—, sabrán que hubo un profeta en medio de ellos.

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