El Libro de Ezequiel es aceptado canónicamente por todas las tradiciones cristianas y el judaísmo.
Ezequiel
Capítulo 34
La palabra de Yahveh me fue dirigida en estos términos:
Hijo de hombre, profetiza contra los pastores de Israel; profetiza y diles a los pastores: Así dice el Señor Yahveh: ¡Ay de los pastores de Israel, que se apacientan a sí mismos! ¿No deben los pastores apacentar el rebaño?
Os coméis la leche, os vestís con la lana, degolláis a las reses cebadas, pero no apacentáis el rebaño.
No habéis fortalecido a las débiles, no habéis curado a las enfermas, no habéis vendado a las heridas, no habéis hecho volver a las descarriadas, no habéis buscado a las perdidas; con dureza y violencia las habéis dominado.
Ellas se dispersaron por falta de pastor, y fueron devoradas por todas las fieras del campo; se dispersaron.
Mis ovejas andan perdidas por todos los montes y por todas las colinas altas; mis ovejas están dispersas por toda la faz de la tierra, sin que nadie las reclame ni las busque.
Por eso, pastores, oíd la palabra de Yahveh.
Por mi vida —oráculo del Señor Yahveh—, puesto que mi rebaño ha sido entregado al pillaje y mis ovejas se han convertido en pasto de todas las fieras del campo, por falta de pastor; puesto que mis pastores no se preocupan de mi rebaño, sino que los pastores se apacientan a sí mismos y no apacientan mi rebaño,
por eso, pastores, oíd la palabra de Yahveh.
Así dice el Señor Yahveh: He aquí que yo estoy contra los pastores; les reclamaré mi rebaño, los apartaré de apacentar el rebaño, y los pastores no se apacentarán más a sí mismos. Yo arrancaré mis ovejas de su boca, y no serán más su alimento.
Porque así dice el Señor Yahveh: He aquí que yo mismo buscaré mis ovejas, y las cuidaré.
Como cuida un pastor de su rebaño el día que está en medio de sus ovejas dispersas, así me ocuparé de mis ovejas; las libraré de todos los lugares por donde fueron dispersadas en día de nubes y densas tinieblas.
Las sacaré de entre los pueblos, las reuniré de los países, las introduciré en su suelo, y las apacentaré en los montes de Israel, en los barrancos y en todos los lugares habitados del país.
En buenos pastos las apacentaré, y en los altos montes de Israel estará su majada. Allí descansarán en una majada confortable, y en pastos pingües serán apacentadas sobre los montes de Israel.
Yo mismo apacentaré mis ovejas, yo mismo les daré reposo —oráculo del Señor Yahveh.
Buscaré a la perdida, haré volver a la descarriada, vendaré a la herida, fortaleceré a la enferma; pero a la engordada y a la fuerte las destruiré; las apacentaré con justicia.
En cuanto a vosotras, ovejas mías —así dice el Señor Yahveh—, voy a juzgar entre oveja y oveja, entre carneros y machos cabríos.
¿Os parece poco, que os apacentéis en buenos pastos, para que pisoteéis con vuestros pies el resto de vuestros pastos? Y que bebáis las aguas claras, para que enturbiéis con vuestros pies el resto de las aguas.
¡Y mis ovejas tienen que apacentarse en lo que vuestros pies han pisoteado, y beber lo que vuestros pies han enturbiado!
Por eso, así les dice el Señor Yahveh: He aquí que yo mismo juzgaré entre oveja engordada y oveja flaca.
Porque empujasteis con costado y con hombro, y a las extraviadas las embestisteis con vuestros cuernos, hasta que las dispersasteis fuera.
Yo salvaré a mis ovejas; no serán ya más una presa. Juzgaré entre oveja y oveja.
Suscitaré sobre ellas un solo pastor que las apaciente: a mi siervo David. Él las apacentará; él será su pastor.
Yo, Yahveh, seré su Dios, y mi siervo David será príncipe en medio de ellas. Yo, Yahveh, he hablado.
Estableceré con ellas una alianza de paz, y haré desaparecer de la tierra las bestias feroces; habitarán seguras en el desierto, y dormirán en los bosques.
Yo las bendeciré a ellas y los alrededores de mi colina; haré descender la lluvia a su tiempo; serán lluvias de bendición.
El árbol del campo dará su fruto, y la tierra dará su cosecha; estarán seguros en su suelo. Sabrán que yo soy Yahveh, cuando rompa las barras de su yugo y los libre de mano de los que los esclavizaban.
No serán ya más presa de las naciones, ni las fieras del campo los devorarán; habitarán seguros, sin que nadie los espante.
Suscitaré para ellos un plantío de renombre; no volverán a ser víctimas del hambre en el país, ni cargarán más con el oprobio de las naciones.
Sabrán que yo, Yahveh su Dios, estoy con ellos, y que ellos, la casa de Israel, son mi pueblo —oráculo del Señor Yahveh.
Vosotras sois mis ovejas, ovejas de mi pasto, y yo soy vuestro Dios —oráculo del Señor Yahveh.